miércoles, 10 de octubre de 2007

La altura y las decisiones del Cuerpo Técnico

Desde junio de este año que la altura de occidente presiona tenazmente a la compleja geopolítica del fútbol boliviano. En un contexto político donde pesan en exceso los sentidos de pertenencia ya sea a lo regional o a lo étnico, el fútbol boliviano recoge esa tensión que a dos días del difícil debut de la selección se plasma en una paradoja.

Caro lector, ¿a qué me refiero con una paradoja? Desde el discurso tanto la Federación Boliviana de Fútbol como el Gobierno Boliviano han emprendido una lucha descarnada por la inquebrantable defensa del fútbol en la altura. Desde los hechos el Cuerpo Técnico de la Selección ha optado por ejecutar un experimento (“con respaldo científico”, según Carlos Aragonés) para evitar los efectos de la altura en el pequeño grupo de jugadores bolivianos que brindan su irregular fútbol en distintas canchas suramericanas y europeas.

¿Dónde está la paradoja?, dirá usted. Estamos dando la razón al médico de la selección Argentina, el doctor Madero (impulsor de la proscripción del fútbol en la altura). El Comité Médico de la FIFA en junio de este año y con asesoría del doctor Madero y su colega del Brasil, señaló que el problema de la competencia en la altura es la aclimatación y que para una eliminatoria en la que los tiempos cortos son los que predominan ningún atleta podrá aclimatarse a ella, detalle que repercutirá en su salud. Bajo está lógica el Comité concluía que Bolivia al jugar en la altura obtiene evidentes ventajas deportivas, por tanto el accionar deportivo boliviano va en contra del Fair play.

Más allá de evaluar la acertada o equivocada decisión del Cuerpo Técnico, es importante subrayar que tanto Erwin Sánchez como Aragonés inyectaron inconsistencia a la inquebrantable defensa del fútbol en la altura; ya que sobre la base de un supuesto criterio “científico” mandan preocupantes señales a nuestros rivales del continente ya que ni los jugadores bolivianos (cruceños todos ellos) no pueden aclimatarse a la altura. En otras palabras, sutilmente nuestro Cuerpo Técnico (con un profundo espíritu de fakir) está dando la razón al Comité Medico FIFA. Reconozcámoslo, jugar en la altura proporciona un plus innegable. La altura existe. Sin embargo, ese plus debe ser protegido por todos los bolivianos, no sólo por los que hemos nacido en la montaña. ¿A qué me refiero con la apelación de ese término paternalista? A que se deben cuidar ciertas formas en el delicado trato con el fútbol en la altura. La altura es fundamental en la composición de nuestra topografía, pero para el fútbol boliviano es más que una ventaja es UN PATRIMONIO. A 3400 metros sobre el nivel del mar hemos conseguido los principales galardones del fútbol boliviano. Y si la Federación Boliviana de Fútbol ha decidido jugar en ella debe asumir la responsabilidad de ejercer coherencia y respeto. Porque no es coherente actuar con dos posiciones a la vez; posiciones que se superponen, que se chocan, que se contradicen. No es coherente, por un lado, defender el fútbol en la altura con un sinfín de argumentos y de estrategias, por otro, no es coherente que llegado el momento de la competencia el propio Cuerpo Técnico de la selección se convierta en el principal devaluador de los criterios de la defensa.

Sí, caro lector, me dirá que lo hecho por el Cuerpo Técnico es lo que se tenía que hacer. Los jugadores que vienen del llano y de la costa sufren los rigores del sorojche. Me dirá que es una tortura para sus físicos eso de subirlos a la altura, para más tarde bajarlos y finalmente obligarlos a trepar, avíón mediante, la alta montaña hasta llegar al Miraflorino Siles. Sí, puede que la decisión de Sánchez-Aragonés sea acertada o no, pero desde un punto de vista político-deportivo, desde la difícil defensa del tema de la altura lo que provoca es un contrasentido. Contrasentido al que la FIFA, presumo, debe ver con buenos ojos.

En el inicio de este post afirmaba que la altura de occidente presiona tenazmente a la compleja geopolítica del fútbol boliviano. También afirmaba que en el actual contexto político donde pesan en exceso los sentidos de pertenencia ya sea a lo regional o a lo étnico el fútbol boliviano toma partido hacia los dos horizonte: el regional y el étnico.

Para hablar exclusivamente del peso de lo regional sabemos que el Fútbol Boliviano está conducido desde el oriente boliviano: el presidente de la ANF es cruceño, el presidente de Fabol es cruceño, el presidente de la FBF es cruceño, el gerente de la FBF es cruceño, el viceministro de deportes es cruceño, los principales miembros de los distintos tribunales de justicia deportiva son cruceños y, por último, los responsables de comunicación de la FBF son cruceños. Y el peso de lo regional no termina ahí. Para el periódico El Deber la defensa del fútbol en la altura no es un asunto primordial, menos un patrimonio del fútbol boliviano que hay que preservar y fortalecer. Por el contrario, es un obstáculo para los intereses regionales. No se cansan de subrayar sutilmente ese otro contrasentido que articula el fútbol boliviano: Santa Cruz cuenta con toda una burocracia dirigencial que administra la totalidad de la estructura del fútbol boliviano; sin embargo, no son la sede de la principal competencia de la selección: la eliminatoria. Desde las páginas deportivas del Deber entre columnistas, periodistas y médicos deportivos han asumido un compromiso ambiguo en el tratamiento de la altura y el fútbol. La sala de prensa deportiva parece apuntar a desacreditar y a relativizar la importancia de la defensa de la altura. Los ejemplos son infinitos basta leer con cierta frecuencia el suplemento deportivo del Deber, pero sobre todo esta semana ya que el asunto de la altura y el experimento del Cuerpo Técnico de la selección ha potenciado a estas voces que entre líneas y explícitamente en los textos que producen no dejan de incentivar el exterminio de la práctica del fútbol internacional en la altura paceña.

Desde una mirada profundamente paranoica e invadida de susceptibilidades y sospechas presumo que la decisión del Cuerpo Técnico de fragmentar en dos grupos a la selección no es gratuita. Primero, es una decisión profundamente irrespetuosa e ingenua con la defensa de la altura. Segundo, es una decisión que responde a la compleja trama geopolítica de intereses que componen el fútbol boliviano. Tercero, en la decisión tomada es posible palpar un extraño sentido de inseguridad en el Cuerpo Técnico, a ratos da la sensación que para ellos jugar en la altura es un evidente perjuicio, pero en otros momentos dan señales que hay que aprovechar su innegable plus. Sobre esta ambigüedad ya empezaron a tomar decisiones: ojalá no se equivoquen... Y, por encima de estos detalles, ojalá que gané la selección boliviana.

3 comentarios:

Carola dijo...

hola

Carola dijo...

christian, no soy fanática del fútbol, pero sí me interesan los temas de comunicación política. En ese sentido, es interesante la mirada que le das al fútbol. Te hice caso y revisé el Deber. Me sorprendió por ejemplo que resalten de las declaraciones del jugador Raldes los detalles de la altura, que a continuación los muestro:


-“La altura afecta, pero las ganas y la actitud de dejar todo siempre va mucho más allá”
Ronald Raldes / Defensor
http://www.eldeber.com.bo/2007/2007-10-09/vernotadeportes.php?id=071008235545
-Es recomendable leer la opinión de Jorge Flores A. / Pdte. com. Médica Tahuichi informe médico.


Saludos Christian, y te felicito por tu blog que que es más que un recorrido periodístico alrededor del fútbol.

Carola Sanjinés

lapalabraesferica dijo...

Carola, muhcas gracias por complementar el post.