jueves, 5 de julio de 2007

Llorar y llorar... (Como cantan los mariachis)

A su arribo el técnico Erwin Sánchez esgrimió en pleno aeropuerto de Viru Viru (con música de mariachis de fondo) dos barbaridades extremas. La primera, instauró un precario ajuste de cuentas con la prensa deportiva, calificándolos de “injustos” por los criterios asumidos luego del pálido encuentro entre nuestra selección contra la de Uruguay, en medio de este reclamo de víctima herida perdedora dijo: “¿Acaso no se han fijado del desastroso arbitraje? Es que somos muy exitistas”.

La segunda barbaridad gira en la actitud de atrincheramiento del técnico bajo el argumento de que “nadie nos ha pasado por encima” (argumento que convoca a una vergüenza tal que hace arder la cara). ¿Qué esconden estos usos de la palabra del Técnico Sánchez? ¿A qué prensa interpela? ¿Qué pretende lograr con la exposición de ese par de absurdos comodines con los que los perdedores justifican sus inevitables derrotas? Sánchez nunca ocultó su enorme torpeza para manejar los argumentos, los justificativos, las tramas que explican y que supuestamente brindan insumos tanto para analizar los triunfos como para justificar las derrotas. Se podría decir que es una víctima de su ingenua franqueza. Pero en este uso de palabra el técnico Sánchez da pésimas señales, porque entre líneas da pautas de su lectura evaluativa de este fugas paso de la selección Bolivia en la Copa América. En estas “justificaciones” (vergonzosas por donde se las mire) se puede rastrear que es un técnico de objetivos minúsculos y lo que es peor parece estar entrampado en un nudo de mediocridades, de prejuicios, de mezquindades mentales. En otras palabras, da señales de ser un técnico menor, escaso de oficio (y valga este paréntesis para insertar este dato: no hace falta volver a ver los partidos de la selección Bolivia y releer la lista de convocados para darse cuenta que la marca de Aragonés se encuentra en el armado de la estructura futbolística).

El manejo mediático de la palabra es vital (y no sólo en el fútbol). Porque ni bien termina el partido, empiezan a rodar las palabras y con ellas Sánchez demuestra, una vez más, ser víctima de una insuficiencia alarmante. Su retórica es tan simple que en sus balbuceos lingüísticos ni analiza, ni justifica la derrota y lo que es peor no echa semillas en el equipo para que se instaure el remoto sueño de una posible clasificación a Sudáfrica; simplemente demuestra que sus objetivos son tan limitados como las estrechas posibilidades que ofrece nuestro escaso fútbol. Por tanto, no queda más que oír a los mariachis que recibieron en Viru Virua a la primer selección eliminada de la Copa América:

“Llorar y llorar, dirás que no me quicisite...Tatatatatta”.

2 comentarios:

Ezequiel dijo...

aca en santa cruz esta pasando algo raro todos los medios apoyan a la seleccion sobre todas las cosas, no se oye opoinion encontra. Que sera? es casi de consenso no hablar mal de la selecion.

Ezequiel.

lapalabraesferica dijo...

Mira yo seguí la cobertura del Deber, vi los comentarios de Valverde en PAT,vi algo en algunos noticieros de la mañana (sobre todo los que enlazan con Santa Cruz y Cochabamba). Y sí, estoy de acuerdo. Ahora aventarme a especular y conjeturar (que es algo que me encanta hacer) me pone nervioso. Porque presumo que (implícitamente) el periodismo apunta a preparar el terreno (un terreno propicio) para ser la próxima sede de la eliminatoria. Creo que entre todas las especulaciones que se pueden imaginar ésta me satisface. Pero, para serte sincero, no sé.
Es turno, especula, ¿por qué no hay opiniones en contra?