lunes, 9 de julio de 2007

Dos apuntes de Copa...

Debacle del fútbol andino

El primero en irse fue Bolivia a cinco minutos de dibujar su modesta gloria. Un día después Ecuador partió de la Copa rumbo a casa con toda una carga de esperanzas podridas y con el pesado cero que marca la ausencia de puntos. Colombia después de haber recibido nueve goles ganó al final tres puntos con un EEUU que más parecía una selección sub-20 perdida en el país de Chávez. Y ayer, pese al sudor, se fue Perú con cuatro dolorosas marcas sobre el lomo... ¿Qué está pasando con el fútbol andino? ¿Quiénes han ganado la Copa en estos últimos 20 años? Las copas fueron repartidas entre Brasil, Argentina y Uruguay. Con una excepción, el 2001 fue campeón Colombia, pero la Copa estuvo embarrada por la violencia motivo por el cual varias selecciones, entre ellas Brasil, fueron con sus equipos B y la Argentina decidió no participar. Con este matiz podríamos concluir que el fútbol andino estos últimos 20 años ha perdido relevancia (¿alguna vez lo tuvo?). ¿Qué le queda? Subir a la peñas, trepar a las montañas, abonar el césped del yermo. Y allí, reajustar sus débiles líneas para encarar a las "potencias". No es casual, pues, que el Perú haya visto el Cuzco como una interesante plataforma para cosechar resultados. Su fútbol carece de espesor y la altura puede remodelar su pálido juego. Pensemos en Ecuador, imbatible en Quito. Y Colombia que acaricia la posibilidad de Bogotá. ¿Será que a los andinos no nos queda nada más que la opción de “la altura” para ser moderadamente competitivos, para arañar una pequeña chance? ¿Qué está pasando con el fútbol andino? Más allá de Pizarro (peruano), de Ulises de la Cruz (ecuatoriano), de Yepes (colombiano), de Peña (boliviano) por nombrar algunos de los jugadores andinos que dotan de su fútbol a las ligas europeas (que en el mundo del fútbol y en la cabeza de los especialistas son referencia de calidad), el fútbol andino parece atravesar una crisis que tendría que ser evaluada desde una de sus aristas más complejas: lo mental. No es posible que la comunidad andina futbolera busque pragmática y cómoda refugiar su fútbol en la altura. No es posible que en la mentalidad, sobre todo de dirigentes, la pelota ruede con más eficacia en la altura.


Tucho, el comentarista

La transmisión de los partidos de Copa América se ha transformado en una salvaje tortura. Una experiencia infernal donde el fútbol es reducido a su mínimo denominador. Además de soportar un aluvión exagerado de mensajes de marketing político autonómico, tenemos que aguantar la voz de Ernesto Moreno que fluye como un exasperante látigo que invade incluso más allá de las llagas de nuestras desesperadas espaldas futboleras, cabe aclarar que ya son varios años de tortura. Unitel ha optado por una sensatez: sacar a Fermín Zabala un comentarista nefasto (Excepto en los partidos de Bolivia, ahhhhhhh!!!!!) y ha optado por otra insensatez: nombrar a Tucho Antelo como comentarista.

El caso de Víctor Hugo “Tucho” Antelo es alarmante. Tucho no es un virtuoso del análisis, además de ser repetitivo, corto de palabra, parco en aportar datos, carente de carisma y versatilidad analítica, ha demostrado que de fútbol sabe poco, muy poco. Se podría decir que ni pincha ni corta. Le cuesta horrores leer los movimientos de los equipos además le cuesta horrores expresar esos movimientos (que es más grave). Su catálogo de posibilidades de juego tiene un sólo capítulo, por cierto muy mal entendido.

Un comentarista en teoría se supone que tiene que enriquecer la visión de juego, contrastar criterios, describir estrategias. En el caso de Tucho “sus aportes” envuelven al fútbol en una niebla torpe; el fútbol, para Tucho, parece ser un juego de bobos que entrampados en su baba corren detrás de la pelotita y alguna vez la depositan en las redes que se posan en los extremos de la cancha (Esito nomás). Tucho me despierta vergüenza ajena en cada uno de sus comentarios.

Ahora se hace legible porque Tucho en el Bolíviar de inicios de temporada perdía los estribos y carajeaba sin ningún tipo de respeto a sus jugadores (la mayoría chicos sub-20, sabiendo lo que eso significa en un país que genera deportistas de manera espontánea), pisoteando no sólo a los códigos futbolísticos, sino a los humanos (que es lo peor). Es un técnico de saberes demasiado básicos sobre el fútbol, con justa razón no ganó nada hasta la fecha.

Mientras tanto, inexistente lector, surgen opciones interesantes. Si usted quiere escapar de Tucho hay opciones, no todo está perdido. La radio panamericana, por ejemplo, entra en cadena con Radio Cadena Nacional (sí, sí, la famosa que oyen hasta los paramilitares de las Farc), tiene un interesante deportivo. En Internet la oferta es mucho más sabrosa porque está Radio Continental del gran Víctor Hugo, que tiene de comentaristas al periodista Walter Vargas, al exjugador de River Roberto Perfumo, entre otros. Se encuentra también La red de México que muestra un despliegue impresionante, tiene más de cuatro comentaristas por partido e invitan a gente interesante del fútbol. Una muestra: ayer Angel Cappa comentó el Argentina – Perú, no hay punto, ni referencia de comparación con lo analizado por el ex-Tucho Gol. Y la ambición de esta radio no para ahí: invitaron, por ejemplo, a Carlos Truco y Xavier Azkargorta para comentar los partidos de Bolivia, fue Bianchi y la promesa está en mesa la semifinal y final comentará el gran Menotti. Así que inexistentes lectores si quieren quedarse en la mediocridad que ofrece Tucho y Cía. es decisión de ustedes...

4 comentarios:

Andrés dijo...

Jejejejejajaja. Si estoy de acuerdo ese Tucho es "nefasto".

lapalabraesferica dijo...

Sí, es nefasto... Pero más nefastos son los que lo soportan.

Pedro Pablo Rutondo dijo...

Hay algo en nuestro futbol que no acabo de entender: ¿porqué creemos que un jugados que se retira puede inmediatamente asumir la dirección técnica de un equipo, o el rol de comentarista deportivo?. Al respecto, me pregunto si los cursos de Director Técnico o los estudios de periodismo realmente no valen nada...

lapalabraesferica dijo...

Pedro Pablo, antes de instaurar un pequeño diálogo, quiero decirte que visite y recorrí tu blog y algunos de sus recovecos (¡Qué lindo nombre, che!, para nombre de poemario o para un extraño disco inédito de Charly o para la película nunca terminada de Lynch). Está bueno el blog, quiero leer los poemas con algo más de detalle (aunque a la poesía no se la lee, tampoco se la siente, ni se la diseecciona, ni se la ordena, simplemente se la avienta a las fauces hambrientas de nuestras entrañas siempre perversas y deseosas de un ambiguo: no sé). Por lo visto detrás de ese blog se encuentra un tipo jodido (tienes un buen material ya elaborado), me gustó eso de "El fanático de la fila 13, asiento 27, domingo 15:30, sangre oro, sangre negra". No hay como el Tigre compañero, aunque a veces mal pague. Así que estaré pendiente de tu blog.

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Estoy aterrado con eso de la "dictadura de la experiencia". Esa lógica mediocre cunde en nuestro actual mundo y obviamente el fútbol no hace la excepción. "No te olvides que yo he sido jugador por más de 15 años. Yo sé lo que es estar en la cancha. Yo sé lo que es ser jugador, tener sus pesiones, sus cargas, sus molestias. Ese estres. Por tanto, tengo la experiencia suficiente para dirigir a un equipo en el fútbol profesional", Marco Antonio Sandy en declaraciones al Suplemento deportivo Marcas de La Razón, enero 2007. ¿Qué hay detrás de este texto, de estas palabras? Soberbia a montones, mezclada con dosis de espantosa mediocridad.

Un abrazo "aguerrido" Pedro Pablo, gracias por leer el blog.