domingo, 15 de febrero de 2009

Otra señal del desastre: Strongest 0 – Nacional Potosí 1

La precariedad del Tigre 2009 deviene de un espantoso proyecto dirigencial –recién estrenado– que no hace más que perpetuar el desastre fundado por anteriores dirigencias, concretamente la del señor Pacheco. Está demás precisar que el actual Strongest carece de un mecenas empresarial al estilo bolivarista que ponga el dinero fresco para que la máquina por lo menos funcione, tampoco cuenta con el abundante dinero sospechoso de Oriente Petrolero que frente a las derrotas permanentes no se cansa de contratar jugadores y cuerpos técnicos que fácilmente superan el millón de dólares, carece –y esto es lo más preocupante– de la furia, de la bronca, de la actitud (futbolística y dirigencial) y la aptitud (futbolística y dirigencial) de los equipos que saben que pasean al borde de la cornisa y que en un mal paso o mal amague pueden perder la categoría y caer en el abismo del fútbol de la asociación.

Este Strongest carece de voluntad, de ideas, de fútbol y esto tanto a nivel dirigencial como deportivo. Es un equipo carcomido por la languidez, la tristeza y la apatía. Sufre del síndrome de la depresión del jugador retirado que se encapricha en dejar el fútbol y que por negligencias dirigenciales tienen una oportunidad más. La doblada columna vertebral del Tigre se sostiene sobre la veteranía de Sandro Coelho (la migajas que aporta su juego apenas le alcanza para imponer el peso de su cuerpo en la zona de contención y defensa, detalle que no es suficiente para frenar las arremetidas de equipos más estructurados), de Limberg Gutiérrez (que a estas alturas ha pronunciado sus defectos, ahora su caminata en la cancha se extiende a los noventa y cinco minutos, no limpia jugadas, si antes no llegaba a las marcas ahora ni siquiera puede desear llegar a ellas, no hace los pases que antes llevaban su particular impronta, su juego no punza y su remate parece estar oxidado y en reparación), de Rosauro Rivero (su juego rústico le impide aportar con algo al equipo, la garantía es que en sus pies el juego es mucho más lento e improductivo), de Martín Menacho (basta decir que ayer frente a Nacional Potosí fue tan inofensivo que hasta sus locuras pasaron inadvertidas).

Lo interesante de esta situación es que la impotencia de los seguidores atigrados ha llegado a tal punto que en masa creen que sacrificando al técnico Toresani el timón del barco atigrado cambiará de rumbo. Toresani es una ficha de este engranaje podrido, no es la cabeza de este “proyecto”. Es el responsable coyuntural del manejo del equipo, el gerente actual de las 5 derrotas seguidas del Tigre. Sin duda carece del bagaje suficiente para instaurar un buen clima de trabajo, su característica es la de decir lo que piensa por sobre todas las cosas y sin eufemismo alguno y eso en un equipo alicaído y moribundo más que despertar un efecto motivante despierta el rechazo y garantiza la derrota y las camarillas. Pero de lo que no se le puede responsabilizar a Toresani es de esta profunda crisis estructural que vive el The Strongest. Si la multiplicidad de males del Tigre se acabarían con el sacrificio de Toresani el pedido de la multitud atigrada tendría algún sentido. Pero seamos sensatos la crisis tiene raíces demasiado profundas y complejas que una dirigencia tan tradicional, tan predecible y tan mediocre no podrá solucionarla. Por el contrario, estas raíces podridas del club se los comerán vivos…

Esta era la gran oportunidad para reconstruir la institución atigrada a partir de otros pilares, como el restablecimiento de una ingeniería de escuelas futbolísticas integrales conformadas por adolescentes y jóvenes de todo el país dirigidas por formadores (como el profe Arzans, Barrientos, Berdeja, entre otros) al estilo de Vélez Sarfield de Buenos Aires, de Newells Old Boys de Rosario. La dirigencia podía armar un equipo económico –por no decir barato– con el tenor de La Paz F.C., de Nacional Potosí sin brillo, sin glamour pero con extremada disposición al trabajo, que tenga como único objetivo luchar para salir del descenso y que sea la cúspide de llegada de las escuelas de fútbol y no este mamarracho de exjugadores que juegan con la única motivación que a fin de mes les llegará su sueldito. La dirigencia podía vender la idea del mediano y largo plazo para reconstruir el pilar deportivo del Tigre e institucionalmente remodelar la estructura burocrática del club, horizontalizar la participación, demoler las cúpulas que deciden y ponen plata. Hay que democratizar las decisiones en el fútbol, democratizar los aportes (¿Por qué nadie en Bolivia quiere reproducir la democracia del Corintians?). El atigrado, la atigrada tiene que tomar responsabilidad en esta crisis pero esta dirigencia tradicional y mediocre no le deja ni siquiera pronunciarse… Así estamos últimos, de derrota en derrota… La derrota de ayer frente a Nacional Potosí debería ser la última señal para cambiar definitivamente de rumbo… Si no es así este barco quebrado, agonizante llamado Tigre no encontrará fondo…


Foto: Acción, La Prensa

5 comentarios:

Anónimo dijo...

compartia desde un principio con la propuesta del señor MEDRANO.

el detalle no era proponer salir CAMPEON, la idea principal era saber y buscar la manera de sacar a THE STRONGEST del hueco en el que se encontraba y gracias a la gestion de PACHECO & Cia.

¿buscar la billetera de un milonario? ...... para mi seria el mas grueso error, creo que THE STRONGEST puede convertir a muchos en millonarios, la forma esta en que lo manejes con ideas y por sobre todo con enorme cariño.

¿acaso es escaso el ejemplo de Don RAFO?

en fin ...... preferiria mil pero millones de veces descender con un equipo de jovenes y gente que le ponga todo, a ver como estos VIEJITOS acaban con mi club.

saludos totales.

lapalabraesferica dijo...

Sí, pero Medrano tiene los mismos hábitos mentales que Asbún y Tellez. El TIgre tenía que dar un giro radical, construir un modesto equipo de obreros que entienda que el sudor y el esfuerzo son los pistones del equipo.En eso estoy plenamente de acuerdo contigo. No creo en los mecenas que sobre la base de la chequera quieren armar equipos... Creo que el TIgre necesita una revolución dirigencial, que no llegará con estos conservadores y mediocre dirigentes.

Anónimo dijo...

Una pregunta:

¿Por que crees tu que nos quedamos tan, pero tan acefalos de Dirigentes?

¿cual crees tu que es la causa?

saludos ...

lapalabraesferica dijo...

Es buena pregunta. Creo que entre muchas causas la que se destaca es que las figuras estatutarias de los equipos bolivianos impiden una participación más democrática del ejercicio de la dirigencia. Los estatutos sólo dan paso para que algunitos aporten sus patrimonios y jueguen a traer jugadores y técnicos. De tal manera que a la dirigencia del fútbol boliviano sólo entras si es que tienes una pequeña o gran fortuna o un socio millonario. Creo que es urgente democratizar las decisiones en los clubes, democratizar el aporte económico, de lo contrario seguiremos pendientes de gente MEDIOCRE como Asbún, Telléz, Medrano, Bustillos, Pacheco, en fin, son tantos y en complicidad de las cabecillas de la Ultra (?) Sur... Si el Tigre no plantea una revolución de sus estructuras tendremos que irlo a ver los sábados en los partidos de Asociación... Y lo peor es que no saldremos de este ciclo oscuro...

RONALD dijo...

Que pena ver a nuestro Tigre asi: Mal. Si, tenemos dirigentes muy basicos. Un ejemplo, nuestros presidentes hacen el papel de un director administrativo, que tiene que buscar dinero para cancelar el sueldo de sus empleados, cuando su rol es diametralmente otro: Generar un futuro para la INSTITUCION, visualizar su crecimiento en el corto, mediano y largo plazo, generar modelos de trabajo para hacer de nuestro club lo que merece ser: El mejor.

Creo que antes que una "revolucion" necesitamos una "evolucion", un cambio que nos hara crecer. En todo caso, independientemente de la semantica, no hay que perder la fe y si nos caemos hay que ser capaces de levantarnos una y mil veces, porque asi se construyo nuestra historia, y porque esa historia merece ser una realidad continua de victorias, campeonatos y titulos.

RONALD