La profunda debacle atigrada tiene como raíz constitutiva a la nefasta gestión de Jorge Pacheco. Gestión que si bien inyectó recursos frescos en el equipo atigrado, jamás esta inyección de dinero tuvo el correlato de un proyecto, o de un conjunto de ideas articuladas que ordenen el norte del The Strongest. No, los recursos que metió Pacheco al Tigre tuvieron una tufillo prebendal. Cayó a la dirigencia atigrada en un paracaídas con el ánimo de aprovechar la exhibición mediática y la garantía de ser una figura pública. Nunca se cansó de demostrar que el fútbol es un saber muy lejano a sus habilidades de leguleyo. Tampoco nunca se cansó de demostrar que de la pasión atigrada siente muy poco. En síntesis, Pacheco nunca pudo pilotear al Tigre. Y se rodeó de personajes gansteriles que infectaron medularmente a su administración.
Su gestión recibió a la histórica fecha de los 100 años. Y Pacheco la transformó en un “mamarracho” con mucha pirotecnia, con aluviones de demagogia, pero el espesor del Tigre fue desplazado del 8 de abril, en otras palabra nunca fue celebrado. Sin embargo, Pacheco a esta fiesta le sacó mucho provecho. Fue condecorado (él no el Tigre) con el Cóndor de los Andes por el Presidente de la República, fue condecorado (él no el Tigre) por el Congreso Nacional, la Prefectura paceña, la alcaldía paceña, la de El Alto y Achacachi, entre otros reconocimientos. Pero esa fiesta la hegemonizó él, quien tuvo garantizadas las aperturas de periódicos, de informativos. Con esto el político de la prebendal Mega y Corrupta Coalición, el político desterrado resucitó gracias al uso prebendal del amarillo y negro.
Jamás pudo gerenciar al Club con algo de lucidez. Siempre quedó entrampado en su retórica, siempre fue devorado por todas sus ineficiencias. Decoró la "Casa del Tigre" y creyó que con el cambio de esa fachada limpiaría su decadente gestión, se ocupa de eventos que no tienen a esta altura del año ninguna trascendencia como hacer imprimir una revista (El Gráfico) a destiempo. En este contexto, no es casual que el The Strongest haya añadido un nombre más a su extensa lista de Dts incapaces de domar a un Tigre anárquico, rebelde por tanto caos. Son varios los apellidos que pueden narrar su fracaso en este equipo dirigenciado por Pacheco, ahí está el profe Orozco (que vuelve al cargo de Dt después de no haber aportado ni una sola idea para afinar los mecanismos del equipo en su cargo de Gerente Técnico), también puede atestiguar el desastre Eduardo Villegas, otro testigo de la debacle es Víctor Barrientos, el gran Óscar Damián Luna, otro Félix Berdeja e incluso Chilavert y ahora el colombiano Bernardo Redín son testigos de este bochorno.
El Tigre construye un presente demasiado aciago, oscuro, por tanto su futuro no parece brillar en dichas. Es urgente desterrar a este personaje de la dirigencia atigrada, sin embargo, lo que se viene parece que tampoco será muy provechoso ya que la vieja dirigencia (Asbún, Bustillos, Saavedra Bánzer, Lara, Ascarrunz, etc.) curó sus diferencias y asperezas y articulan un “proyecto” en común sin desterrar sus putrefactas prácticas. En otras palabras, al parecer el Tigre no podrá escapar de esta espiral mediocre que lo somete a esta caída permanente. Para que la derrota no sea el episodio que caracterice al The Strongest se tendrá que sacar desde el epicentro esa manía de utilizar al club para satisfacer intereses exclusivamente personales.
Su gestión recibió a la histórica fecha de los 100 años. Y Pacheco la transformó en un “mamarracho” con mucha pirotecnia, con aluviones de demagogia, pero el espesor del Tigre fue desplazado del 8 de abril, en otras palabra nunca fue celebrado. Sin embargo, Pacheco a esta fiesta le sacó mucho provecho. Fue condecorado (él no el Tigre) con el Cóndor de los Andes por el Presidente de la República, fue condecorado (él no el Tigre) por el Congreso Nacional, la Prefectura paceña, la alcaldía paceña, la de El Alto y Achacachi, entre otros reconocimientos. Pero esa fiesta la hegemonizó él, quien tuvo garantizadas las aperturas de periódicos, de informativos. Con esto el político de la prebendal Mega y Corrupta Coalición, el político desterrado resucitó gracias al uso prebendal del amarillo y negro.
Jamás pudo gerenciar al Club con algo de lucidez. Siempre quedó entrampado en su retórica, siempre fue devorado por todas sus ineficiencias. Decoró la "Casa del Tigre" y creyó que con el cambio de esa fachada limpiaría su decadente gestión, se ocupa de eventos que no tienen a esta altura del año ninguna trascendencia como hacer imprimir una revista (El Gráfico) a destiempo. En este contexto, no es casual que el The Strongest haya añadido un nombre más a su extensa lista de Dts incapaces de domar a un Tigre anárquico, rebelde por tanto caos. Son varios los apellidos que pueden narrar su fracaso en este equipo dirigenciado por Pacheco, ahí está el profe Orozco (que vuelve al cargo de Dt después de no haber aportado ni una sola idea para afinar los mecanismos del equipo en su cargo de Gerente Técnico), también puede atestiguar el desastre Eduardo Villegas, otro testigo de la debacle es Víctor Barrientos, el gran Óscar Damián Luna, otro Félix Berdeja e incluso Chilavert y ahora el colombiano Bernardo Redín son testigos de este bochorno.
El Tigre construye un presente demasiado aciago, oscuro, por tanto su futuro no parece brillar en dichas. Es urgente desterrar a este personaje de la dirigencia atigrada, sin embargo, lo que se viene parece que tampoco será muy provechoso ya que la vieja dirigencia (Asbún, Bustillos, Saavedra Bánzer, Lara, Ascarrunz, etc.) curó sus diferencias y asperezas y articulan un “proyecto” en común sin desterrar sus putrefactas prácticas. En otras palabras, al parecer el Tigre no podrá escapar de esta espiral mediocre que lo somete a esta caída permanente. Para que la derrota no sea el episodio que caracterice al The Strongest se tendrá que sacar desde el epicentro esa manía de utilizar al club para satisfacer intereses exclusivamente personales.







