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viernes, 26 de diciembre de 2008

Apuntes sobre el blog

La Palabra Esférica cumple 20 meses en la red. Desde su inicio nunca fue una herramienta configurada para instaurar un juego vertical de poderes entre el que escribe –supuestamente el sujeto que sabe– y el sujeto que lee –ese ser pasivo que consume acríticamente–. Por el contrario, se trata de un espacio en el que un silvestre lector de fútbol –voraz consumidor del flujo de informaciones deportivas– produce contenidos. Pero, se trata de un productor de contenidos que para dibujar los matices de su opinión no se sostiene de ninguna de las plataformas que construye el poder. Es decir que se encuentra lejos, pero muy lejos de la palestra comunicacional de las redacciones de diarios, de los sets televisivos o de las cabinas de radio. Tampoco se escribe el blog desde la jerarquía dirigencial, allí en la esfera de las altas decisiones. No, en La Palabra Esférica lo más importante es la palabra y su relación con el fútbol, ambos objetos indóciles. Se trata de una palabra que se la enuncia con la polera del Tigre puesta cerca al corazón, y donde se reivindica ese sabroso territorio de la cancha y del asombro que brota de la infancia lugar en el que se instauran las primeras exploraciones en las dimensiones poéticas que ofrece el juego. La Palabra Esférica nunca buscó visibilidad en un entorno donde prevalece y se destaca la precariedad formativa del periodismo deportivo, además de la inoperabilidad de los gestores del fútbol profesional y la voluble relación entre el futbolero y su escasa visita a la cancha o a las citas que diariamente ofrece el fútbol. Esta es la única certeza que traspasa toda la puesta textual del blog hacer del fútbol, del balón un aleph para indagar, saborear, putear sobre eso que se nombra como la condición humana que gira en la esfera circular conocida como tierra. Bajo la premisa de ese sentido en el blog se propone una búsqueda desesperada por instaurar debate, pero que a su vez tenazmente evade las discusiones agresoras, alarmistas, descalificadoras y poco fundadas que llegan bajo el rótulo de anónimo. Y esto básicamente porque nadie que tenga algo interesante para decir lo hará en forma anónima. La Palabra Esférica en estos 20 meses nunca pretendió sumergirse en la vorágine de la agenda futbolera del día a día, tampoco se ahogó en el debate tacticista, desde otra vereda ha intentado potenciar un vuelo textual futbolero alternativo con contenidos, datos, miradas como reto permanente a las limitaciones del redactor y responsable del blog. Entonces, lejos del hinchismo fascista que potencia el encono y la intolerancia, muy lejos del amiguismo entre periodistas y futbolistas/dirigentes y tratando de no caer en el personalismo solipsista este blog amagó el chenko de las apreciaciones simplistas que juzgan si fulano jugó bien o mal. Por el contrario, se manipuló otras aristas que apuntan a describir cómo se mueven los poderes en el fútbol, cómo su discurso va por un lado y los hechos por otro. El blog concentró su mirada en cuestionar la hegemonía de la lógica del mercado en el núcleo del fútbol moderno, en cuestionar el alto desprecio actual a la dimensión estética que viaja con una pelota. También se cuestiona permanentemente la presencia de dirigentes que ignoran lo honorable y lo importante que es cumplir la tarea política de dirigir un club. Definitivamente el motor del blog fue la tarea de asignar sentido a las palabras identidad, pertenencia, memoria, esfuerzo, persistencia, ideología, impostura que se desplazan alrededor y en el centro del fútbol con el fin de reivindicar y poner en debate otras miradas y otras ideas sobre el fútbol.

En esta tarea debo agradecer la asombrosa lucidez poética de los textos futboleros de Daesu, la admirable pluma de Walter Vargas, la creatividad asociativa de Hugo Asch, el talento para explorar las otras dimensiones del fútbol de Ariel Ascher, el rigor en desnudar de Ezequiel Fernández Mooreses a esa maraña de intereses que entrampan al fútbol, la biblioteca futbolera siempre a disposición de Mario Murillo, las visitas constantes al blog de ese extraño sociólogo bolivarista Andrés Martínez, la permanente compañía en asistir al rito de ir a la cancha y de odiar a Boca con toda la pasión de mi sobrino Ivo. También debo agradecer el trabajo que diariamente encaran todos los enemigos de La Palabra Esférica que por suerte son varios, de escaso talento. Enemigos que redactan insultos sin ninguna capacidad argumentativa, por tanto se reducen a profundizar en el insulto, en el agravio. Por supuesto que ustedes seguidores del blog (no sé si es que existen) no leen estos mensajes. Esto por un motivo fundamental: el blog tergiversaría su objetivo, transformándose en una enorme masa informe de insultos. Planteados los agradecimientos cierro esta entrada deseando que el fútbol no deje de motivar el continuo laburo que exige un blog que pretende reivindicar otra mirada y otras ideas sobre el fútbol.

viernes, 12 de diciembre de 2008

La Paz F.C. 3 – San José 3

No me gusta extraer metáforas de la guerra para –a partir de ellas– abordar la épica moderna que se teje en el fútbol. Pero el partido entre San José y La Paz Fútbol Club es solamente abordable –someramente legible– a partir de palabras que tienen que ver con la épica, la batalla, la gesta, la fuerza extrema, el coraje, la guapeza, el abundante sudor inundando el césped, la euforia de las gradas... Y es que La Paz F.C. y San José jugaron –en toda la dimensión que ostenta el término– el partido sobre el guión con el que se ponen en escena las grandes gestas. Dentro de esta salvaje vorágine futbolística el proceso y el resultado del partido no debe sorprender a nadie. En principio, se cumplió esa sentencia futbolística que dicta que el partido acaba en el momento en el que el árbitro determina aquello. Como toda gesta no hubo segundo que fuera abandonado por la displicencia del ritmo de juego. No, el partido fue literalmente una vorágine. El epicentro de ese remolino impetuoso fue el estadio Jesús Bermúdez de Oruro. En este salvaje huracán de fútbol San José en cancha replicaba las coartadas que se ejercen en las más temibles batallas. Es decir, asfixiar al rival –futbolísticamente hablando– a través de todos los medios posibles. Con esta consigna los 11 santos no titubearon en el momento de instaurar el repliegue de La Paz F.C. a plan de dinamitazos o pelotazos que generalmente partieron del ingobernable pie de Alex da Rosa, o del cañón de Darwin Peña. Pero, los de La Paz F.C. con estrategias dependientes de la prolijidad y el toque abrieron resquicios , provocaron errores y punzaron las zonas vitales de los quirquinchos, como el área chica y, sobre todo, el desborde y dominio por las bandas. Sólo así es posible reconstruir el sinuoso camino por el cual se generaron los tres goles (dos de Fierro y uno –el más importante– del imprescindible Hurtado). Con estos ingredientes el festín de fútbol en Oruro se potenció aún más con la irrupción de los goles que definitivamente descargaron electricidad en exceso a un partido que adquirió diversidad de matices y de tonos; todos conjugables con la fastuosidad de lo heroico. Para mi paladar futbolero importa poco que haya clasificado La Paz y que haya quedado al margen San José. El partido trasciende el marco coyuntural… El fútbol que jugaron San José y La Paz F.C. fue un aluvión continuo de exquisitas ráfagas futboleras que a uno le incentivan a olvidar que el partido se dio en el contexto de la mediocridad del fútbol liguero boliviano, la absurda agresividad de Alex da Rosa. Por todo lo expuesto en este modesto texto no hago más que aventarme a los vaivenes lúdicos que ofrecen las sabrosuras del fútbol…

Foto: Acción, La Prensa

jueves, 11 de diciembre de 2008

El gran Tigre argentino…

En medio de la exagerada histeria del fútbol argentino surgió un club que desentona con la rutina futbolera arrogante del país de Borges. Lejos del glamour y la pedantería de los xeneizes. Sin la soberbia de Riquelme. Sin la grandiosa ayuda de arbitrajes sospechosos. Alejadísimo del presupuesto de San Lorenzo, del de River Plate incluso del de Independiente. Con la mística voraz que sólo los grandes equipos configuran, el Tigre de Diego Cagna es de lejos una fastuosa máquina de goce futbolero.

No se puede redactar ni una línea más sin precisar que el azar y el peso de las circunstancias nunca dejaron de acompañar en esta peripecia a este gran Tigre argentino. Aclarado este punto es importante subrayar que el perfil de su Dt impregnó al equipo de extraños valores en un fútbol donde la monedita común es la arrogancia, la desubicación permanente, en síntesis distintas versiones del inmenso ego futbolero argentino. En ese pesado ámbito, Diego Cagna asombrosamente nunca cayó en vericuetos lingüísticos para explicar la simpleza de su eficaz proyecto futbolístico. Tampoco cede a la demagogia para vender su sutil pedagogía en las canchas. Es un combatiente de la verborragia, de la declaración hábil para justificar las derrotas o los distintos tropezones que ha sufrido su equipo. Pese a esto, el periodismo argentino no se agota en perseguirlo, intentando catapultarlo como el nuevo héroe, para luego sacrificarlo (tal cual hicieron con Simeone en su paso de Estudiantes a River) en el mismo escenario en el que antes lo vanagloriaron. Una constante de ese periodismo es que no se cansa de rotular a Cagna como el pichón de Bianchi. Y es que Cagna logró como el virrey que todos en el equipo (es decir, aquellos que se los conoce como titulares y suplentes) se sientan importantes. Cosa difícil en el fútbol actual, hipercompetitivo. Y esto no es un mero lugar común del elogio. Los hechos lo demuestran…

Martín Morel, jugador que vino al fútbol boliviano pero no tuvo ningún éxito, a sus 27 años estuvo a punto de abandonar el fútbol. Llegó a Tigre y de él nunca podía trascender del banco de suplentes. Sin embargo, Cagna manteniendo un interesante equilibrio entre titulares y suplentes hizo ingresar al ahora mejor jugador de Tigre, Morel. De a poco se transformó en el jugador más importante de este campeonato. Lo mismo con Luna, jugador clase B para el canon de los equipos grandes. Cagna lo transformó en un Henry de arrabal porteño a la hora de definir. Otro interesante jugador Altobeli que encarna la historia borrascosa del sacrificio por sobre todas las cosas. Está también Lazzaro un jugador archivado en la C gaucha y que mediante Tigre llegó a Estudiantes, equipo en el cual no propuso nada de fútbol, motivo por el cual volvió a Tigre, tal vez porque Lazzaro está acostumbrado a los equipos que han cambiado el glamour futbolístico por el amor rabioso que provoca el juego. No quiero olvidarme de la llegada del gran veterano Arruabarrena que le incorporó a Tigre en el centro de la cancha un motor de amplio kilometraje y de doble tracción… El arquero Islas es otra interesante herramienta de este equipo que ya goleó a Boca en la bombonera, que ganó a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, que ganó a Lanús, a Velez, a River…


Ojalá este domingo Tigre rebase a Banfield y que en el epílogo del fútbol argentino se consagre campeón…

lunes, 17 de noviembre de 2008

Apaza, Abdón, Joselito...

San José 1 - La Paz F.C. 3

En el contexto del fútbol liguero boliviano el Dt Sergio Apaza encarna los atributos del decálogo menotista que privilegia la formación humana sobre cualquier intento inútil de tecnificación. Por otra parte, ha transformado el cerco de sus limitaciones en la plataforma para edificar sus potencialidades. De lejos es el Dt boliviano que con más firmeza y trabajo persigue la coherencia entre lo que dice y lo que hace (tarea difícil en un contexto que privilegia en exceso la demagogia). Sin histrionismos arrolladores en sus declaraciones, sin caer en demasiadas demagogias frente a los medios Apaza hace del fútbol una gesta que exige tanto de sus actores como de sus espectadores la urgente mediación de la inteligencia. Ha hecho de sus equipos, sobre todo de La Paz Fútbol Club, maquinarias donde el esfuerzo es el factor común y la fuerza un insumo que proporciona cohesión anímica y futbolística al grupo. Aunque valga decirlo también esa lógica del esfuerzo fue tergiversada en muchas facetas del juego de los paceños quienes confundieron “la fuerza” con el juego sucio, brusco y la violencia excesiva. Pero, más allá de este importante factor, no cabe duda que Apaza incorpora al fútbol boliviano ese importante matiz: el fútbol construido sobre la tensión entre la fuerza, el pragmatismo y la inteligencia. Ayer en el Bermudez La Paz F.C. de Apaza sin ningún veterano en cancha (sin Machado, sin Diomedes Peña, sin Olivares, sin Paz García), con un promedio de edad que oscila entre los 19 y los 21 años dio una lección de fútbol al experimentado San José. La hazaña se multiplica si tenemos como antecedente que La Paz F.C. perdió –como local frente al mismo rival hace 7 días atrás– sin exponer argumento alguno. Tal vez siguiendo el estilo de Arsene Wégner el Dt Apaza ande sistemáticamente lejos de los títulos, pero no se puede negar que a su paso fertiliza el fútbol.

The Strongest 1 - Bolívar 2

El Bolívar con Abdón Reyes en cancha es un equipo sustancialmente distinto. Las ráfagas eléctricas que despliega el chapaco lastiman cualquier intento de defensa. Si bien en algunas circunstancias el juego de Reyes abunda en gambetas generalmente con ella es que manda sutiles mensajes migratorios al mundo futbolero. Reyes se merece migrar de fútbol. Instalar su fútbol en otros contextos, en otras canchas, en otras competencias será un reto no sólo para Reyes, sino para el fútbol boliviano. Que no le pase el viacrucis de encierro que vivió Gaty Ribeiro que en el momento más destellante de su fútbol éste se vio eclipsado por mezquinos intereses de una dirigencia que lo condenó hacer un jugador fundamental pero dentro del estrecho contexto liguero boliviano y no en el vasto horizonte de otro fútbol. Reyes transita un proceso interesante. Proceso en el que va consagrando aquello que de él se espera: el desequilibrio permanente. Sin embargo, sería más que interesante que este proceso Reyes lo prosiga en canchas argentinas, mexicanas… En fin es un deseo de futbolero: Ojalá migre el Chapaco y pueda rápidamente trepar a otras cimas futbolísticas…

Oriente Petrolero 1 – Blooming 2
El fútbol de Joselito Vaca se asemeja al sube y baja. Cuando sube Vaca se transforma en un jugador con atributos admirables ya sea en la distribución perfecta e inteligente de balones, es la herramienta fundamental para que su equipo se adueñe del balón e incluso hace del medio campo el escenario ideal para montar un fútbol invadido de exquisiteces. Cuando baja Vaca se transforma en un ser pusilánime, literalmente se arrastra en la cancha buscando un pretexto para ser sacado de ella cuanto antes. Y el problema es que con Joselito en bajada su equipo, Blooming, se entrega a la vorágine de la derrota y la desmotivación.
En el partido frente a Oriente Joselito fue el fusible determinante para contener la ansiedad de Blooming que iba perdiendo casi 2/3 del partido. Además Joselito Vaca tuvo el temple –que a veces le falta en otros encuentros– para coordinar los principales movimientos en ataque. Hizo del mediocampo un huracán impredecible y con pie de golfista dio un perfecto pase gol y concretó la marca que clasificaría a Blooming a la siguiente instancia. Si Joselito hubiera trabajado alguna clave para que los destellos de su fútbol se equilibren y, sobre todo, sea más sostenible, el Ajax holandés no lo habría despachado tan rápidamente…

martes, 11 de noviembre de 2008

Ni tanto, ni tampoco

Mientras el fútbol liguero boliviano se hunde paulatinamente en el lodazal de su casi insalvable mediocridad el domingo y ayer lunes expuso en cancha un pavoroso ingrediente que lo hace aún más intragable: la violencia. Con el añadido que se trata de una versión atípica de violencia: por un lado, policías se enfrentan a jugadores y, por otro, policías que se hacen al quite para no obstaculizar la brutal pelea entre hinchas de un mismo club. Tanto en la cancha del Félix Capriles como en la del Tahuichi Aguilera surgieron episodios oscuros para el fútbol en los que de por medio estuvo el descontrol de la policía frente a la exacerbación de jugadores y de hinchas. Valga decirlo y reiterarlo o la policía se excede en cancha o hábilmente se invisibiliza. Y en los dos modos de accionar potencia el bochorno y la violencia.

Lejos del reglamento y en complicidad con la negligencia del árbitro Maldonado la policía en el Capriles se excedió a tal punto con los jugadores de Aurora que además de golpearlos –insólitamente con los escudos que se utilizan para controlar disturbios– sin ninguna prudencia los gasificaron. Todo surgió por el ilegal pedido del árbitro hacia los policías para colaborar con el traslado del jugador aurorista expulsado (Zenteno) desde el centro de la cancha hacia los camerinos. El problema es que la policía lejos de cualquier gesto de prudencia literalmente a empujones arrastraron al aurorista. El hecho despertó la ira de los jugadores auroristas quienes arremetieron la violencia policial con más violencia. Pero, la policía luego de haber cometido el atropello se transformó en víctima -habilidad proveniente de sus hábitos corruptos- y denunció a la fiscalía al excelente arquero argentino Dulcich por agresión a la autoridad. ¿Y quién defiende a los jugadores de Aurora por la agresión policial? ¿La dirigencia aurorista? ¿La cúpula dirigencial liguera? ¿La Federación Boliviana de Fútbol? ¿El defensor del pueblo? ¿Quién?
En el Tahuichi, el domingo, las barras bloministas se enfrentaron por un asunto tristemente gremial. Oficialistas versus opositores. En otras palabras, los privilegiados de la dirigencia frente a los abandonados de la dirigencia. Los privilegiados manejan entradas al por mayor como fajos de dólares de cambistas de la Camacho. El enfrentamiento fue una simple y compleja pugna de poder. Lo inverosímil es que en la pelea campal entre barras del mismo club en el justo medio se encontraba la policía que no encontró mejor opción que la del total repliegue. Virtualmente desaparecieron de la grada del Tahuichi. Y ayer en el clásico camba en medio de un partidazo nuevamente la policía estuvo bien dispuesta a instaurar otro bochorno.

Las formas de acción de la policía en la cancha es algo que nos tiene que llamar la atención porque de a poco es un factor que enciende –de forma sistemática y sostenida– la chispa de la violencia. La policía no ordena absolutamente nada, no contiene los distintos alborotos y expresiones que pueden devenir en actos violentos. Con su torpeza ya sea en gestos o en acciones concretas avienta gasolina al calor de los conflictos. Anoche, el Gato Fernández, arquero de Blooming, se desbordó por un ademán del orientista Aguirre que según los blooministas dañó su moralidad. El Gato buscó al jugador para descargarle un escarmiento y se despertó el alboroto. En el disturbio, la policía no apaciguó los ánimos. Por el contrario, con una torpeza única intentó tomar por la fuerza al Gato instaurando más caos y desorden.

Con estas acciones, me pregunto: ¿Cuál es el rol de la policía en la cancha? ¿Cuál tiene que ser el equilibrio con el que los agentes de seguridad deben actuar para no dañar la integridad de unos a favor de los otros? ¿Quién regula su accionar? ¿Quién coordina las acciones? ¿Cuál es el grado de coordinación entre los dirigentes ligueros, el veedor del partido, la terna arbitral y los agentes de seguridad? ¿Qué señala el reglamento liguero respecto al accionar policial? ¿Qué tipo de entrenamiento reciben los policías quienes son los primeros en desbordarse (o será que los verdes no reconocen que en el Capriles fueron ellos los que cometieron los excesos, los que gasificaron)? ¿Cómo es posible que el trabajo de la policía fluya entre extremos: en una cancha tienen una presencia excesiva (gasifican a los jugadores) y en la otra desaparecen del estadio para no tener problemas? Intuyo que el trabajo policial en cancha es un trabajo sin la más mínima orientación, un vulgar ejercicio silvestre que potencia la violencia, en vez de domesticarla.
Fotos: Los Tiempos.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Adorable Arsenal

Al Arsenal de Wegner últimamente se lo subestimaba demasiado. E incluso las especulaciones sobre el mito que configuraba su eléctrico fútbol se aglomeraban en un consenso predispuesto a elaborar cualquier ejercicio para derribar el admirable estilo de juego del Arsenal. Frente a Manchester United los Gunners sin complejo alguno demostraron que el talento no se evapora del Arsenal, sino que se consolida, se agrupa y se reproduce. Con la pelota al piso, el fútbol ecléctico del equipo de Wgner hizo rodar una sucesión de sinuosos toques cortos y largos, admirable movilidad y tenacidad permanente, punzantes piques al vacío, inteligencia para agrandar los espacios en ataque y astucia para achicarlos en defensa, balance entre verticalidad y horizontalidad del juego, y sobre todo una impresionante baraja de acciones simples –a veces tremendamente lujosas– para resolver situaciones complejas. Estas me parecen que fueron las claves para incendiar sin clemencia el césped del Emirates Stadium y aventar a la penumbra al maniatado fútbol del Manchester U y de su marketeada estrella de empalagoso fútbol: Cristiano Ronaldo.

Desde un maniqueísmo exasperante, a Arsène Wegner se le reprocha en exceso y en coro su “improductividad”. "Improductividad" desde el miope punto de vista que califica a los oncenos de Wegner de poco pragmáticos y que responden a una ingeniería futbolística enamorada del balón, del toque y no de los resultados. En síntesis una maquinaria que siempre viaja en la competencia alejada de los títulos pero fiel a su tradición de toque y toque. Sin embargo, el trabajo de Wegner es demasiado particular, lejos de la manada es un orfebre del fútbol fino heredero del platónico Brasil del 70 y del Ayax de Cruyff. Además de este estilo, Wegner posee una capacidad enorme para rastrear talentos e incorporarlos en la compleja dinámica del fútbol de la premier y en poco tiempo transformarlos en cracks, los ejemplos abundan. Trajo al Arsenal nada más ni nada menos que a Patrick Viera a los 20 años, más tarde a Nicolas Anelka con apenas 18 años. Rescató a Henry, relegado en la Juventus. Y logró armar una selección del mundo sub-23.

El actual Arsenal respondiendo a esa tradición de jugadores noveles configuró un exquisito equipo que se sostiene sobre el talento de Wegner quien diseña fútbol desde su particular impronta. En el mediocampo el más veterano no supera los 21 años: Abou Diaby (1986); Cesc Fàbregas, Samir Nasri y Alexandre Song (1987); Denilson Pereira (1988); Mark Randall (1989); Aaron Ramsey, Henri Lansbury y Fran Mérida (1990); Francis Coquelin (1991); Jack Wlshere (1992). De este lujoso e imberbe entramado nació el segundo gol de Samir Nasri –versátil volante francés– que devino de un pulido mecanismo que sintetiza el fútbol del Arsenal: toque, mareo, precisión, simpleza, movilidad, poesía y gol… Frente al Manchester U el Arsenal exhibió un capítulo exuberante de su fútbol. Fútbol tejido en los intersticios de una utopía, detalle no menor en una época en la que el pragmatismo lo infecta y lo carcome todo…

martes, 4 de noviembre de 2008

Del éxtasis a la agonía…

Jorge Valdano en una de sus excursiones exploratorias en torno a las complejidades que exhibe el fútbol señaló: “El entrenador puede ser dueño de los mensajes pero el jugador lo es de los hechos”. Esta aseveración deseo transformarla en un hilo conductor para acercarme a las pompas que brinda la gloria futbolera y a la zona oscura de la derrota. Por un lado, entonces, traigo al texto el primer campeonato ganado por el humilde Aurora cochabambino y por el lado de la derrota ya es hora de escribir sobre el foso de arenas movedizas en el que cayó el equipo del barrio de Nuñez de Buenos Aires: River Plate.

¡Campeón Aurora!
Félix Berdeja conducía el destino aurorista por las borrascosas rutas temibles del descenso y el celeste con él en la banca exponía en cancha la ausencia de miedo para coquetear con el fracaso y de a poco hacía de la derrota una costumbre. Frente a esta crisis fue el propio grupo de jugadores con Julio Baldivieso a la cabeza que gestionaron su salida del mando (mejor no hablar de las “camarillas”, mejor no hablar de ciertas cosas como dice Luca Prodan el vocalista del clásico grupo argentino Sumo). Sin Félix en el mando Baldivieso en un acto de vanguardia e improvisación futbolera dirigía el equipo en cancha. Esta osadía inverosímil del 10 fue rebasada por su exceso, así que a “Baldi” no le quedó otra que ordenar la motivación, el esquema del equipo desde el convencionalismo: al borde de la línea de cal, lugar desde donde envejecen los directores técnicos. Baldivieso sin programarlo se había transformado en DT. Con el plus de que se trataba del equipo que impulsaba las coordenadas de su corazón futbolero. El mayor acierto de Baldivieso estuvo en que sus objetivos estuvieron a la altura del azar y esa fue la clave de este primer campeonato aurorista (¡Que lo celebro!). Aurora con “Baldi” exorcizó ese destino trágico que le esperaba: el descenso. Desde lo más bajo de la tabla se propuso la utopía de la gloria. Y lo logró, primero desplazó a Oriente Petrolero y, ayer, a Blooming. De a poco, con hilo y aguja en mano, casi de manera artesanal, el antiguo Emperador bajó de su pedestal de 10 y fue cociendo esos vacíos que obligaban al Aurora a perder sin misericordia. Fecha a fecha el celeste cochabambino mostraba una costura entre líneas mucho más fina, siempre bajo la impronta del sudor, del exceso de coraje, del orden y de un arquero irrebatible (ex Boca, Dulcich). Fútbol de revoluciones altas, que exagera en la entrega y que conquista aquellos que entendemos que el fútbol es el último territorio donde habita la épica y la hazaña. Ese fútbol que sólo podía nacer en pies cochabambinos (en combinación de manos y pies argentinos y paraguayos). Eso fue Aurora una suma de todas las versiones de la fuerza y el ñeque. Por eso se siente tanto la fiesta…

Respecto al discurso, los mensajes de Baldivieso por suerte no cayeron en la pobre retórica futbolera que escuda sus limitaciones en sentencias esgrimidas por Paolo Cohelo y que son traducidas al fútbol, cito la más conocida: “campeones de la vida”. Sin embargo, “Baldi” cayó en otra demagogia (igual de espeluznante) esa de asumirse como el mago del fútbol, el genio de la motivación, el gran administrador de las claves esenciales para darle una vuelta de tuerca a los equipos de futuro aciago, seguramente tiene potencialidades para alcanzar esos atributos (así como los tenía para armar juego y llegar a ser un gran diez en el fútbol del planeta, detalle que no lo concretó), pero ostentar de manera apresurada virtudes de gran DT en su primera excursión es un exceso. Un exceso que sólo puede nacer en Baldivieso, el antiguo Emperador. A “Baldi” lo transformaremos en estatua el día que nos demuestre que este campeonato no es producto exclusivamente del azar. En un torneo extremadamente corto, regionalizado, donde prevalecen las buenas rachas y donde generalmente caen los equipos con un simple tropezón mucho tiene que ver el azar y la complejidad de las circunstancias antes que la determinación del trabajo. El gran reto de “Baldi” es la sostenibilidad de resultados positivos en la Liga y hacer algo más que debutar en la primera ronda de la Copa Libertadores…
¡FELICIDADES AURORISTAS!
¿Qué pasa con River Plate?
Hablando de técnicos nóveles, el “Cholo” Simeone debutó por un asunto de urgencia en Racing, de ahí saltó a Estudiantes (equipo con el que alcanzó su primer título de técnico). A principios del 2008 brotaba un nuevo reto para el ex jugador del Atlético Madrid, el equipo de la banda roja de Nuñez coqueteó con su talento. El Cholo rápidamente saltó a River y con demasiados tropezones de por medio alcanzó el título en junio de este año. Sin embargo, este segundo semestre River se transformó en un incomprensible enigma… Ocupa el lugar más bajo de la tabla.


Se acusa al Dt Simeone de sufrir en River una esquizofrenia crónica, una inseguridad también crónica que lo obliga a ejercer un sinfín de variantes hasta el punto que el equipo ha perdido los referentes fundamentales para ordenarse futbolísticamente y anímicamente. El Cholo: Mete, saca, mueve, redobla, cambia esquemas, pone juveniles, grita y muestra diversas muecas a las cámaras, golpetea paredes como señal de impotencia (tiene enyesada la mano) y nada surte, River sigue sin ganar, sin mostrar una pisquita de entusiasmo. Y al parecer estos cambios permanentes han dañado el clima de vestuario y de los entrenamientos ya que cada futbolista observa que su presencia en el campo de juego depende de la actuación coyuntural que tuvo en el partido anterior. Pero en esta espiral de derrotas nadie sabe a qué juega, han perdido incluso la autocrítica para evaluar los desempeños. Además, Simeone no pudo encontrar las herramientas fundamentales para concretar las chances de gol. De Falcao a Salcedo, de Ríos a Rosales fueron los intercambios en los diferentes partidos, pero sin ejercer suerte alguna. Se espera que el Loco Abreu, que sólo juega la Copa Sudamericana, sea la solución a la crisis. Los refuerzos (Robert Flores, Martín Galmarini, Facundo Quiroga y Santiago Salcedo) reforzaron el banco y a lo largo del semestre secuestraron las esperanzas y se entregaron a la decepción.

La descripción de este foso en el que se hunde River tiene que ver con esa obsesión de orden que no es más que la representación de la esquizofrenia de su Dt. Tanto es así que cuando el equipo se desordena, se desarma produce juego. Simeone fiel a sus obsesiones ha gastado la potencialidad de sus mensajes y los jugadores dueños de los hechos han caído en la mayor inexpresividad futbolística. Y lo que es peor para un Dt no encuentra las sendas para salir de este laberinto asfixiante. Simeone al parecer no produce eco en el vestuario. En River hay una depresión contagiosa y no hay alternativas para sanar el dolor. El desgano abunda. Los jugadores que no tienen continuidad, el momento en que tienen que aprovecharla juegan con esa melancolía que exponen los derrotados, con el freno de mano puesto en la actitud, hay una crisis terrible que impide darle la pelota al compañero, que hace imposible hacer un gol aunque no haya arquero.

Todo apunta a que River necesita una profunda reingeniería. Reingeniería que atraviesa por el cuerpo técnico quienes siembran esperanzas en el resultado positivo del partido del día jueves frente a Chivas en México. Sin embargo, más allá de cualquier resultado en la Copa Sudamericana al parecer los mensajes del Cholo desordenaron los circuitos elementales del equipo, y lo que es peor desmoronaron los ánimos de un grupo subsumido en una profunda depresión. Una especie de chaki moral por la ausencia del gran Burrito Ortega.
Fotos:
Aurora: El Deber.
River: Olé.

jueves, 2 de octubre de 2008

¿Moralidad en el fútbol? ¿Pundonor deportivo?

La no clasificación celeste ha levantado tal polvareda que se ha extraviado cualquier intento de legibilidad. En este borroso orden y con la polera del Tigre puesta escribo aquello que la bruma, la parcialidad y el polvo futbolero me permite ver.

En las declaraciones, en los papeles y sobre todo en el guión que se habían trazado los celestes el Bolívar no dependía de nadie hasta que sorpresivamente San José le hizo el primer gol. En ese instante fue que el pueblo bolivarista ecualizó con más fineza las radios y empezaron a rastrear los resultados de Sucre y La Paz, orando para que el destino que se imponía en la cancha varíe de ruta y trastoque otros resultados. Mientras el bolivarismo oraba en Sucre La Paz F.C. no podía con Universitario sin Robledo en cancha (mal expulsado, por cierto) y en La Paz el débil Tigre junior era vapuleado por veteranos como Sillero, Galindo de Real Potosí.

Habría que precisar que la eliminación bolivarista es de responsabilidad netamente de los celestes. No ganaron, ni siquiera estaban cerca del empate y perdieron 4 a 1 (con goles convertidos dentro de lo que el reglamento establece) frente a un pragmático San José que supo construir los caminos para herirlos y derrotarlos con una contundencia irrebatible. Dentro de este contexto y con este antecedente el bolivarismo se confunde y entre líneas o explícitamente saca a flote la poca “moralidad” del The Strongest. Y esta posición se acentúa más por aquellos poderosos oradores del fútbol políticamente correcto que desde los micrófonos de las radios o desde la pantalla exigen que el Tigre no debería actuar como un San Pedro maligno y arbitrario que cierra las puertas al eterno rival y las abre para que el equipo que juega a las faldas del Cerro Rico ingrese a la etapa más importante del campeonato (Tiemblen equipos argentinos y brasileños posiblemente en la Libertadores tengan que trepar nuevamente a la temible altura). Evidentemente, la mezquindad atigrada apunta a que en estas aguas turbulentas y putrefactas es preferible hundirse con el enemigo que "ayudarlo", peor aún observar cómo arriban con éxito al puerto que nosotros no alcanzamos. Esto es parte del juego, forma parte de su lógica macabra y egoísta. El fútbol relativiza y lleva a límites insospechados aquello que se entiende por “ética”. Y esta es lastimosamente un arma de doble filo que así como te ayuda en alguna circunstancia también te mata.

La “movida” de la dirigencia atigrada es entendible. El problema es que no la jugaron bien, como siempre. Se dieron cuenta minutos antes al partido que al ganar beneficiaban al rival eterno y que si empataban o perdían detonarían la escasísima motivación de un onceno frígido que atraviesa una crisis de vestuario muy compleja (el Tano Fontana está apunto de dejar el banco, la frigidez futbolística por parte de sus jugadores le espanta). El Tigre a diferencia de San José no tiene el peso de las impugnaciones, por tanto hubiera sido el colmo que suba a la cancha del Siles con todos los “titulares” (si es que se les puede llamar así) con la certeza de que terminado el juego y más allá del resultado de todos modos saldrían trasquilados. Los intereses atigrados por donde se lo mire estaban en juego y a mi modo de ver se optó por un camino legítimo en esta peripecia perversa que es el fútbol. Además insisto en los papeles nuestro eterno rival dependía de sí mismo… (A tal punto que empatando clasificaban, pero su fútbol no les alcanzó y eso es posible de leer con la posible renuncia del Dt. Habegger, porque saben muy bien que la clasificación se les fue de las manos y en cancha).

Esta insulsa intriga se potenció por la torpeza de una dirigencia atigrada que decide que sus “titulares” no jueguen faltando minutos para el partido y con todo el periodismo en frente. De esta manera se despertaron las sospechas y no hubo quien no juzgue esta tardía decisión desde una moralidad de la que el fútbol es inmune. Tampoco ayudaron las declaraciones de dirigentes aurinegros que ceden con una ingenuidad a las redes del periodismo que lucha por lo políticamente correcto en el fútbol y que en el fondo no hacen más que abogar por sus bolsillos. Sabemos que sin el Bolívar en la instancia final del campeonato el periodismo deportivo paceño tendrá menos marcas para vender y comercialmente el torneo perderá ese lustre y ese glamur que exige el marketing.
En todo esta vorágine es inadmisible los reproches y reclamos de Mauricio Gonzales dueño de La Paz F.C. (ex- Atlético Gonzales), quien sin tener ningún temor a la vergüenza recrimina la decisión técnica-direncial atigrada. Señala Gonzales que el Tigre no tiene "pundonor deportivo". El problema es que en el fútbol la memoria de corto plazo manda. Cómo es posible que Gonzales reclame si es el responsable de que Stomers haya abandonado la Liga. ¿Por qué? Porque en su presidencia atigrada, meses antes de haber hecho todo lo posible para que el Chocolatin CAstillo no vuelva al TIgre y se vaya a la vereda de enfrente, decidió que el Stronger no juegue con Chaco Petrolero, ya que si le ganaba el equipo petrolero perdía la categoría. Para ello armó un jueguito artificial en Puno y llevó al equipo titular a veranear al Lago Titicaca. ¿Por qué hizo ello? POrque Gonzales era presidente de YPFB.

Dentro de la estructura intrínseca del fútbol la revancha marca el ritmo. En este devenir los celestes ya tendrán la oportunidad de tramar su venganza. En el fútbol no caben los ángeles, ni los rivales amistosos, el fair play sabemos que es una superficie sin contenido alguno y donde sólo caben intereses. Hoy Wilsterman jugará con suplentes frente a Oriente, con ello Aurora tendrá mayor presión, teniendo en mente que sólo le queda perseguir el triunfo dentro de la cancha (lo que no hizo el Bolívar). Incluso se ha llegado a tal punto que un dirigente orientista en declaraciones a Facetas Deportivas aseveró que le darán a Guabirá una motivación en verdes para contrarrestar la arremetida aurorista (¿Esto es moral?).


En toda esta bruma recuerdo con claridad cuando Boca Juniors puso contra las cuerdas a la “ética” empatando frente a Oriente Petrolero en la escanadalosa bombonera, con la única intención de dejar fuera de la Copa Libertadores a River Plate. Así que como dice la barra santa y replica la barra celeste: ¡Sin llorar! ¡Sin llorar!

Foto: Marcas, La Razón

lunes, 22 de septiembre de 2008

Subjetivas, parciales, fragmentarias y provisorias descripciones del clásico


Demasiada simetría, nada de aritmética, en síntesis pura resta. Esta podría ser la descripción matemática del equilibradísimo clásico paceño. Aritmética porque los dos sumaron pobreza, apenas un punto cuando las circunstancias exigían trica. Restaron porque la clasificación para ambos ahora se ha transformado en una empinada utopía, ya que para que se concrete tendrá que ser escrita por los dos bajo la gramática futbolística de la épica.

Apuntes celestes...
Con el peso del partido de la Sudamericana, Bolívar tenía como eje de su planteamiento el administrar fuerzas con el fin de que el partido del anterior jueves con Liga de Quito no exprese sus secuelas. Otro punto fundamental se concentraba en apelar al orden en defensa que en el Bolívar expone falencias crónicas, desequilibrios, una pieza que instauró una enorme elipsis fue Tordoya a quien por su falta de cancha la perversidad del fútbol le hizo temblar las piernas y lo empapó de una inseguridad que fue muy visible y determinante en el partido. Por otra parte, la lesión de Arana que con Liga mostró una solidez implacable resquebrajó los andamiajes de una defensa que pedía a gritos un ordenador, es decir alguien que permanente organice los ajustes en marca, tarea que finamente asume el cruceño. Otra variable del planteamiento celeste tuvo su base en la presión constante de los volantes Fioretto, García y en su proyección. García fue fundamental en los pases de gol, en el primero hizo una asistencia pésimamente despejada por un débil y desorbitado Melvín Soliz. Los argumentos en ataque despendían de las intermitentes (y a veces inútiles) filigranas de Arnulfo y de sus pases punzantes que siempre conllevan el mensaje de gol hacia Botero o Ramos. El aporte de Arnulfo fue mínimo en el trajín del partido, pero su tiro libre equilibró las picadas aguas del partido. Por otro lado, el fútbol de Pachi que tenía la responsabilidad de aportar en salida, aportar en marca, nuevamente cayó en un eclipse futbolístico en el que las virtudes del 10 se subsumieron a los designios de la sombra (aunque hizo un par de peligrosos remates uno de ellos dio en el travesaño en el primer tiempo su aporte puede ser evaluado en gramos cuando el partido le exigía kilos). Pero la principal arma bolivarista se iba a desatar por la banda izquierda; banda que Abdón Reyes transforma en una inteligente e imparable línea de fuga desde la que encara (casi siempre con eficacia) el horizonte estratégico que proponen los adversarios y organiza las variables para arrollarlo (casi siempre con eficacia). Mediante la particular mecánica de juego de Abdón los ataques del 14 aportan contundencia y claridad al equipo. No es casualidad que los dos goles bolivaristas lleguen por la acequia que comanda el chapaco.
Apuntes del Tigre...
El Tigre arrancó con la responsabilidad de dirigir el manubrio del partido, responsabilidad que no asumió del todo. Con un Magarzo en el arco que si bien mantiene cierta regularidad al mismo tiempo desordena el juego atigrado, ya sea en defensa con sus despejes cortitos y al centro del área, ya sea con saques que comprometen la marca de los volantes, con imprecisiones en los tiros de meta que casi nunca van dirigidos hacia los jugadores de punta y sí a los rivales. Es un arquero demasiado impredecible que juega con los nervios y lleva a límites el débil orden del equipo del Tano. El Tigre apostó al juego físico de Sacha Lima que ayer no soltó a Valentierra y expuso su vieja solvencia. A la gladiadora marca de Wálter Flores (que valga decirlo hizo un partidazo en Brasil con la selección Bolivia) y Wilder Arévalo que de sus recuperaciones irrumpieron los dos goles atigrados. Pero el Tigre tuvo en la potencialidad ubicua de Alejandro Bejarano a su mejor herramienta creativa. Bejarano arranca y asiste por derecha, izquierda, centro; se mueve tanto que a su sombra le cuesta perseguir sus aventuras, su permanente movilidad trasparentan a tal punto su juego que los volantes pierden las referencias de marca. Los dos goles atigrados tuvieron en Bejarano a su principal arquitecto. En el primero recibió un balón de Arévalo el cual fue bien capitalizado al pasar a los pies de Bengolea y éste le devolvió la asistencia al 10 atrigrado pero con la certeza que el repliegue celeste ofrecía demasiados espacios; Bejarano con el horizonte conquistado hizo un pase perfecto a Cardozo que concretó el gol. En el segundo gol también participó la interesante ductilidad de Bejarano, quien además causó un mareo en el perímetro de marca de Fioretto, García y Tordoya. Los arranques de Bengolea enriquecieron los ataque del Tigre, su transito por la banda izquierda de a poco se acomoda a las exigencias del equipo. Valga decir que Bengolea es una versión menor de Abdón Reyes. En cada partido, el Tigre siembra muchas esperanzas en el fútbol de Cardozo que si bien concretó el primer gol y buscó algunos resquicios los cuales fueron aprovechados, la explosión del 22 es un atributo ausente en la cancha. El jugador Miro Bahía todavía no asienta sus potencialidades (tenía razón el Tano, que afirmaba que era jugador de unos 20 minutos y que asume poquísimas responsabilidades). La defensa del Tigre con Melvín Soliz por derecha es abrirle gratuitamente una enorme puerta a los rivales. Melvín había ganado cierta fortaleza con Redín en el banco, pero esa continuidad fue truncada con un Christian Vargas más eficaz y que ayer se hizo muy visible su ausencia.

Ay!! Marcelo...
Para cerrar este Post valga escribir un párrafo dedicado al árbitro FIFA Marcelo Ortubé. El nivel de arbitraje de Ortubé llegó a su techo con la administración de justicia en cancha en un partido del Mundial 2002. Tuvo otras participaciones fundamentales en su carrera como en la Copa América de Perú en el 2004. Sin embargo, hoy, septiembre 2008, en partidos de la Conmebol, en partidos de Eliminatoria y en los de la Liga no deja de provocar susceptibilidades, extrañamente los partidos que dirige los embarra con decisiones ambiguas, se sumerge en caprichosas interpretaciones del reglamento y empieza a repartir por doquier arbitrariedades para equilibrar sus notables errores. Todas las sospechas apuntan a que se trata de un árbitro que está a punto de cerrar su ciclo (para el bien del fútbol sudamericano que sea pronto). En la Eliminatoria mundialística, en el partido Argentina – Ecuador, añadió minutos a un partido donde no se había malgastado el tiempo. Este detalle, además de las faltas inventadas a favor de los argentinos derivó en el gol de empate de Rodrigo Palacios de la selección de Riquelme y Alfio. En partidos de la Conmebol, en Asunción en Universidad de Chile y Olimpia no cobró un diáfano penal para la U. de Chile y aplicó el reglamento de acuerdo a su capricho otorgando un regalo a Olimpia. Para equilibrar el partido, echó a un jugador de Olimpia. Todo esto incendió el estadium, a tal punto que el veedor del partido señaló que no se responsabiliza de los desaciertos arbitrales. En la liga, no quiero retrotraerme demasiado, pero lo que hizo ayer en el clásico fue una muestra de estas imprecisiones que impactan en el resultado. Miro Bahía rebasa mediante un caño a un flácido y tiernito Tordoya y encara el área, astuto adelanta el balón y Martínez no llega a tocar la pelota y sí el tobillo derecho del brasilero. Ortubé se acerca al punto penal con ademanes de cobrarlo pero al mismo tiempo se enreda en un ambiguo gesto en el que dubita a tal punto que no se sabe cuál es su decisión.
Más allá de esta jugada puntual antiguamente Ortubé gestionaba la justicia de los partidos con interpretaciones que fortalecían la precisión del reglamento. Generalmente sus decisiones equilibraban las circunstancias más ásperas del juego. Sin embargo, ahora el reglamento para Ortubé es una cajita de sorpresas, un buen motivo para someterlo a sus más oscuros caprichos detalle que infecta las raíces del juego y que como decía el dirigente celeste Álvaro Loayza acaba con el fútbol.

Foto primera: Marcas, La Razón
Foto segunda: Acción, La Prensa

viernes, 19 de septiembre de 2008

Bolívar-The Strongest o el sustento del sentido primigenio del juego

Mario Murillo de ante mano abre la aproximación al importante clásico paceño que se jugará el domingo entre (valga la redundancia) el The Strongest y el Bolívar. Murillo organiza un texto en el que busca argumentos para rastrear esa necesidad del otro en toda pugna futbolística y en todos los espacios de la existencia. Además que aporta insumos vitales para generar debate sobre los distintos resquebrajamientos que sufre el fútbol contemporáneo. Leánlo...
Claude Levi-Strauss, sugerente antropólogo del siglo pasado, planteaba que la identidad se construía eminentemente en base a la oposición. Esta reflexión teoríca no puede encontrar un ejemplo más puntual que el fútbol. Un equipo, un grupo de jugadores, una hinchada sólo tienen posibilidad de realidad a través de la existencia del otro, del rival, del contendiente. El fundamento mismo del juego significa la pugna entre dos rivales distintos que encuentran su realización venciendo al otro.

Tal vez el espacio donde esta construcción de la identidad en base a la oposición se encuentra de manera más patente es en los clásicos. Martinez de León en un hermoso libro sobre el superclásico explica cómo River Plate se construyó en base a Boca (o viceversa), como la existencia de uno está signada directamente por el otro. Rafael Bielsa (hermano del maestro Marcelo Bielsa) le dedica el libro que escribió sobre Newells (club del que es hincha acérrimo) a Fontanarrosa, hincha del rival eterno: Rosario Central. Lo mismo sucede en Italia entre el Inter y el Milán, entre el Real Madrid y el Atletico de Madrid...entre el Bolívar y The Strongest en esta ciudad de tierras altas, donde las luces de las casas se incrustan como estrellas en las montañas.

De ahí que los momentos de mayor tensión, pasión y felicidad se concentren en los enfrentamientos entre rivales tradicionales, herederos de un enfrentamiento añejo condensado por las principales pulsiones que nos hacen seguir a un equipo a muerte.

Recuerdo claramente la primera vez que fui a un estadio de fútbol. Habré tenido unos cuatro o cinco años y subí corriendo las gradas de preferencia del mítico estadio Hernando Siles de la mano de mi abuelo. Me sorprendió la inmensidad del estadio, un castillo inabarcable, y las coloridas camisetas de los equipos; “nosotros somos los de celeste” me dijo mi abuelo (aún los tonos resuenan en mi cabeza, tonos que extraño y extrañaré siempre), y todo quedó dicho. Me olvidaba, ese partido le ganamos rotundamente al The Strongest.

Desde ese día, para mí existen pocas cosas tan hermosas como subir corriendo las gradas del estadio para ver jugar al Bolívar. Ahora ¿en qué contexto se inscribe esta pasión? ¿En qué ámbito se mueven estas pulsiones esenciales?

Me parece que en el fútbol contemporáneo, las características más importantes e interesantes de este juego están siendo amenazadas por dos fenómenos: por un lado, la obsesión por la victoria y, por otro lado, la extinción del espíritu amateur.

El primer fenómeno trae consigo un aspecto central que se ha expandido en casi todos los resquicios del fútbol: el miedo a perder. Esto hace que la nueva preocupación, trastocando el sentido primigenio del juego, sea evitar los goles y no hacerlos. Así, deambulamos entre timoratos planteamientos, exiguas presentaciones y ejércitos atrincherados en su defensa. Cada vez existe menos espacio y cada vez existen más estrategias para evitar los caminos al arco pero, más triste y peligroso aún, también para jugar bien.

El segundo aspecto trae consigo la mutación de las motivaciones centrales de la acción futbolística: ya no importa más el orgullo, la patria, la gloria; ahora los motores centrales son el dinero, el prestigio y el poder. Cada vez existen menos jugadores, equipos y dirigentes que combinen ambas búsquedas (recalcando que tanto la gloria como el dinero son importantes). La identificación, el empeño y los principios están signados por la remuneración, la imagen frente a los otros y las instituciones putrefactas. Esto si hablamos puntualmente de los actores del juego. Si hablamos de sus instituciones las cosas son peores aún, piénsese en la mafia que es la FIFA y sus Confederaciones y, por ejemplo, sus aprestos contra la altura.

Debido a las características esbozadas más arriba, los clásicos tienen la posibilidad de revertir de alguna forma estas patologías que el fútbol ha ido desarrollando en las últimas décadas. Al condensarse tanta pasión (y al haber tanto en juego) vuelven de alguna manera las características centrales del fútbol. Esto se observa, principalmente, en la recuperación de las motivaciones centrales del juego. En un enfrentamiento tan importante, de nuevo la gloria y el orgullo son las motivaciones centrales; toda la parafernalia que rodea al juego se vuelve, por un momento, en inocuas construcciones. Aunque el miedo a perder sigue presente en estos encuentros (matizado, sin embargo, por el hecho de que no hay nada más hermoso que ganarle a tu rival de siempre) por noventa minutos especiales el juego retorna a sus sentidos iniciales, hermosos y profundos, y se impulsa por otras ideas, ligadas mucho más a valores como el orgullo, la pertenencia y la emoción antes que al dinero, el poder y el miedo.

martes, 8 de julio de 2008

Porque te quiero te vengo a ver...

Ricardo Bajo envía al blog un texto que describe esa melancolía que ronda a la comunidad atigrada...


La tristeza no tiene fin, la felicidad, sí, cantaba Vinicius. En el Tigre nos pasa lo mismo: las penas duran semanas, meses y años mientras las alegrías son efímeras, cada diez años, cada centenario, “volveremos, volveremos..., como en el 93”.El The Strongest de Pacheco y cía. termina el primer campeonato en la panza de la tabla. Siendo el peor equipo de local. Con el técnico del Centenario despedido, con un plantel desmotivado, con una hinchada apática, triste, desmotivada y ausente (en el último partido, el sábado 5 de julio, contra Aurora, había apenas dos mil personas).Pacheco fuma pucho tras pucho en el antepenúltimo cotejo del Apertura, ese que ya ganó Universitario de Sucre, entrenado por un viejo conocido de los stronguistas, el atigrado de corazón, Eduardo Villegas, ex jugador y ex técnico aurinegro. Al lado de Pacheco, en la preferencia más cercana a una curva sur desganada, ve el partido permanentemente de pie el dirigente Alberto Montalvo. El Tigre, después de cinco partidos sin vencer, golea sin piedad a un desconocido Aurora.Los jugadores, sin hacer un gran fútbol, corren, meten la pierna y muestran una actitud casi inaudita durante todo el campeonato. ¿Por qué? Pacheco ha amenazado: el que no corra, el que no sienta la polera, se va. Y punto. Y todos corren y se esfuerzan para conservar la “pega”.El presidente ha botado a nuestro mejor arquero, Jemio, porque “no tiene alma”. Antes, otro dirigente, Alfredo Arnez (que ha encargado 50.000 botellas de singani atigrado en linda presentación encargada a la imprenta Sagitario) justifica el despido del central Doyle Vaca: “no estaba la altura del Tigre Centenario”. Y añade: “hemos tenido mala suerte con los fichajes”. Y los hinchas sufridos, valga la redundancia, ¿no hemos tenido mala suerte con nuestros dirigentes?El resto del plantel aprende la lección y en el partido contra Aurora le ponen alma y altura a su juego. La dirigencia anuncia, como todos los inicios de torneo, la llegada de extranjeros. Ya aterrizaron en La Paz, dos: un arquero colombiano (a pesar de la buena actuación del paciente Gustavo Fernández) y un delantero paraguayo de apellido Santa Cruz (nada que ver, obviamente, con Roque). Otra vez cometiendo los mismos errores: futbolistas de trayectoria mediocre (ojalá me equivoqué), necesaria espera para su aclimatación a la ciudad y al equipo y tardanza a la hora de fichar al nuevo técnico. Espero que Orozco no sea el encargado en el segundo torneo.

Pero ya no puteo contra Pacheco, al fin y al cabo, como me dice mi tocayo, “Tano” Fontana, sentado en su habitual sitio en la Preferencia, “el presidente no juega, no salta a la cancha”. Y tampoco reniego contra el despedido Redín, que ganó cinco partidos de 17, que nunca entendió el alma atigrada, y que ni siquiera consiguió tener un onceno de confianza. Ya no me estrello contra la dirigencia que se apasiona en los partidos intrascendentes. Ni me da pena ver la curva sur desierta con una docena de hinchas cantando como en misa. Ni tan siquiera tengo esperanzas que la nueva dirigencia que asumirá a final de año cuando se vaya Pacheco, cambie la cosas. En realidad. El Tigre es un pasanaku de dirigentes voluntariosos y nefastos.Volveremos a contratar a otra docena de “desconocidos” y volveremos a soñar con festejar algo en el primer año de nuestro nuevo siglo. Como casi toda la hinchada (la que va al Siles y la que prefiere pasear), ya no grito ni me enojo.Como dice la canción, simplemente porque te quiero, te vengo a ver. Con una fidelidad a prueba de bombas, sin preguntar nada, sin exigir, sin celos, sin llorar, sin presión, dandote espacio y tiempo para que algún día, me vuelvas a enamorar, Tigre querido de mi corazón. Y consigas de nuevo que salte, grite, festeje, putee y reniege.

Arte Gráfico: Aldo Mercado

jueves, 3 de julio de 2008

Magia Blanca


La Copa Libertadores de América por primera vez trepará a la altura de Quito, al templo de Atahuallpa. Desde mayo de 2007 la regiones altas del continente (Quito, Cuzco, La Paz, Oruro, Potosí) sufrieron una serie de odiosas y arbitrarias embestidas que cuestionaron el juego de la pelotita en estos ámbitos. Arbitrariedades que surgieron justamente en Río de Janeiro, a partir de la atropelladora iniciativa del equipo rival del Fluminens: el Flamengo. En julio de 2008, la Magia Blanca de Quito, con la adrenalina que motivan los sueños, con la bendición que la pachamama ofrenda y estructura en la cancha, la Liga Deportiva Universitaria de Quito ganó la Copa Libertadores de América y no en la altura, sino en el traicionero templo de Río de Janeiro: el Maracana. Anoche, el fútbol de altura le dio más de un revés al soberbio fútbol de Río...

El éxito de la Liga de Quito no solamente es producto de un deseo, de una emoción, de un simple y entusiasta cariñitio al fútbol o de un hilo de casualidades. No, no la Liga es el Campeón de América por la brillante ingeniería dirigencial que con la paciencia de orfebres construyeron y le dieron cuerpo y consistencia a este sueño que ayer dio la vuelta en el gigante Maracana con la Copa entre las manos. Lejos de proyectos como el que se traza en Núñez o en la Boca en Buenos Aires; lejos de los recursos que poseen los equipos mexicanos, la Liga de Quito hizo de la planificación, de la humildad una metodología que potenció la ruta para alcanzar los objetivos. En otras palabras, la Liga de Quito se tomó en serio esto de la derrota sempiterna y aprendió hacer fútbol, hacer institución a partir de la derrota. Son varias generaciones de jugadores desde Alex Aguinaga (símbolo del fútbol ecuatoriano y del fútbol de la Liga) hasta Guerrón que tropezaron, pero en ese caerse que es irse levantando hasta alcanzar la cima del torneo más importante de América.

Lo de ayer fue una síntesis perfecta de lo que es la Liga. Un equipo con mucha carrocería futbolera, vértigo, adrenalina, y un palpable cariño a la camiseta. Un equipo que sabe atacar con dos panteras como son Guerrón y Bolaños que además de ensanchar la cancha saben encontrar los resquicios para dañar al rival. Un equipo que sobre una columna vertebral configurada por Manso (exjugador de Newls), Urrutia, el paraguayo Vera y el Arquero Cevallos han atravesado esta empinada peripecia hasta alcanzar la cima. Con un técnico Rosarino que dio contenido y fortaleció el fútbol de los quiteños: El Patón Bauza. Pero más allá de su juego, de los nombres que ayer poblaron la cancha es importante destacar el mensaje que da Liga a los equipos andinos: que desterrando la demagogia y la palabrarería, teniendo en mano un proyecto sostenible, administrando y generando los recursos, armando un equipo con jugadores que devengan de un proceso de formación (como Ambrosi, el propio Guerrón, entre otros) más una prolija inclusión de jugadores extranjeros es posible trazar la ruta hacia la cima de la Copa. Lo de Liga de Quito es más que un Campeonato es una embestida a la soberbia del Flu e implícitamente también a la del Fla y es sobre todo una lección que da a las tímidas potencialidades de los débiles.

martes, 24 de junio de 2008

¡Fuera Pacheco!


La profunda debacle atigrada tiene como raíz constitutiva a la nefasta gestión de Jorge Pacheco. Gestión que si bien inyectó recursos frescos en el equipo atigrado, jamás esta inyección de dinero tuvo el correlato de un proyecto, o de un conjunto de ideas articuladas que ordenen el norte del The Strongest. No, los recursos que metió Pacheco al Tigre tuvieron una tufillo prebendal. Cayó a la dirigencia atigrada en un paracaídas con el ánimo de aprovechar la exhibición mediática y la garantía de ser una figura pública. Nunca se cansó de demostrar que el fútbol es un saber muy lejano a sus habilidades de leguleyo. Tampoco nunca se cansó de demostrar que de la pasión atigrada siente muy poco. En síntesis, Pacheco nunca pudo pilotear al Tigre. Y se rodeó de personajes gansteriles que infectaron medularmente a su administración.

Su gestión recibió a la histórica fecha de los 100 años. Y Pacheco la transformó en un “mamarracho” con mucha pirotecnia, con aluviones de demagogia, pero el espesor del Tigre fue desplazado del 8 de abril, en otras palabra nunca fue celebrado. Sin embargo, Pacheco a esta fiesta le sacó mucho provecho. Fue condecorado (él no el Tigre) con el Cóndor de los Andes por el Presidente de la República, fue condecorado (él no el Tigre) por el Congreso Nacional, la Prefectura paceña, la alcaldía paceña, la de El Alto y Achacachi, entre otros reconocimientos. Pero esa fiesta la hegemonizó él, quien tuvo garantizadas las aperturas de periódicos, de informativos. Con esto el político de la prebendal Mega y Corrupta Coalición, el político desterrado resucitó gracias al uso prebendal del amarillo y negro.

Jamás pudo gerenciar al Club con algo de lucidez. Siempre quedó entrampado en su retórica, siempre fue devorado por todas sus ineficiencias. Decoró la "Casa del Tigre" y creyó que con el cambio de esa fachada limpiaría su decadente gestión, se ocupa de eventos que no tienen a esta altura del año ninguna trascendencia como hacer imprimir una revista (El Gráfico) a destiempo. En este contexto, no es casual que el The Strongest haya añadido un nombre más a su extensa lista de Dts incapaces de domar a un Tigre anárquico, rebelde por tanto caos. Son varios los apellidos que pueden narrar su fracaso en este equipo dirigenciado por Pacheco, ahí está el profe Orozco (que vuelve al cargo de Dt después de no haber aportado ni una sola idea para afinar los mecanismos del equipo en su cargo de Gerente Técnico), también puede atestiguar el desastre Eduardo Villegas, otro testigo de la debacle es Víctor Barrientos, el gran Óscar Damián Luna, otro Félix Berdeja e incluso Chilavert y ahora el colombiano Bernardo Redín son testigos de este bochorno.

El Tigre construye un presente demasiado aciago, oscuro, por tanto su futuro no parece brillar en dichas. Es urgente desterrar a este personaje de la dirigencia atigrada, sin embargo, lo que se viene parece que tampoco será muy provechoso ya que la vieja dirigencia (Asbún, Bustillos, Saavedra Bánzer, Lara, Ascarrunz, etc.) curó sus diferencias y asperezas y articulan un “proyecto” en común sin desterrar sus putrefactas prácticas. En otras palabras, al parecer el Tigre no podrá escapar de esta espiral mediocre que lo somete a esta caída permanente. Para que la derrota no sea el episodio que caracterice al The Strongest se tendrá que sacar desde el epicentro esa manía de utilizar al club para satisfacer intereses exclusivamente personales.

miércoles, 18 de junio de 2008

De la agonía al éxtasis


Del éxtasis a la agonía
Oscila nuestro historial.
Podemos ser lo mejor,
o también lo peor.
Con la misma facilidad.

Bersuit Vergarabat


Todavía con la fuerte ronquera por el ensordecedor grito de los cuatro goles a los paraguayos, todavía con la bronca atragantada por los dos goles chilenos, todavía con el asombro por la facilidad con la que atravesamos mediante una metamorfosis futbolera de la agonía al éxtasis, escribo este texto.

Bolivia saltó a la cancha con una dosis fundamental de adrenalina. Con el pesado compromiso cargado en hombros de no sólo arrojar al césped copiosas gotas de sudor (que fue el único aporte del día domingo frente a Chile), sino, sobre todo, de proponer un fútbol inteligente, móvil, estructurado para movilizar y quebrar a la dura defensa paraguaya. Para ello recurrió al toque, a la precisión (detalle poco usual en el fútbol de la selección Bolivia), ajustó las marcas, gestionó la ansiedad, y apostó por la efectividad de sus herramientras fundamentales, a las que alimentó con diversas alternativas para que marquen la diferencia.

En el centro la lucidez de Joselito Vaca armó una red interesante de fútbol. Por sus pies atravesaban los desbordes por derecha que alimentaban el fútbol punzante del efectivo Gati Ribeiro. Joselito comandaba las rutas y en cada uno de sus pases era posible palpar que poseían las claves para llegar al gol. Leonel Reyes no sólo dio una lección de fútbol y de marca demostró una vez más que tanto su explosión para auxiliar a la línea de defensa como sus toques a los volantes definen el ritmo de los partidos. En La Paz, el fútbol de Didí Torrico es un pistón fundamental que oxigena y ordena a las potencialidades del medio campo. El fútbol de Torrico en la tarde de hoy deslumbró porque destiló de su técnica diversos toques punzates entre las líneas de volantes y defensas, se empeñó en hacer del fútbol un juego más limpio, configurado hacia el gol. Botero marcó dos goles fundamentales y ayudó a Bolivia a despertar de la pesadilla en la que está inmersa. Y para los románticos de la nostalgia del fútbol el primero de Bolivia remitió a esa dupla efectiva del Bolívar 2002: Botero - Gati. Martins por fin metió su primer gol en La Paz. Tanto el Nacho García como el Chaqueño Gutiérrez dieron fuerza y velocidad a un mediocampo que el día domingo fue arrollado por los chilenos.

Si bien Raldes es un pilar de la defensa, a Raldes no le gusta jugar en La Paz, durante todo el partido no dejaba de expresar ademanes de asfixia (se agachaba, se agarraba las rodillas, caminaba meditabundo). Frente a estos síntomas es urgente que el Cuerpo Técnico ajuste la preparación física del defensa ya que los problemas más evidentes de esta selección se acumulan en una defensa lenta, desorientada, frágil frente a las arremitadas leves de los rivales.

Paraguay es una gran equipo. Claro, a los mundiales, con excepción del de Francia 98, viaja sin su técnica, sin su pólvora que le proporciona su sobresaliente identidad y se transforma en un equipito inofensivo y de múltiples conplejos cuando tiene que rivalizar con selecciones europeas. Hoy, en el Siles hizo muy poco, tal vez lo más rescatable sea Claudio Morel quien vigiló los desbordes vertiginosos de Gati. Ni Cabañas, ni Vera, ni Cardozo, ni Roque, Ni Aedo se preocuparon para ejecer el peso de su jerarquía. Tampoco la propuesta táctica de Martino los ayudó a asumir un partido fundamental para consagrarlos en la punta.

Yapita: Es impresionante las contradicciones y las incoherencias del periodismo deportivo paceño que hace apenas dos días despotricaba contra Sánchez calificándolo de "impostor" y hoy no se cansaba de colgarle los auriculares para "felicitar al profe". Es el periodismo deportivo el que crea esa atmósfera de agonía y de infierno y son también ellos los que sobre un vacío sobredimensionan los triunfos sin medir ni en lo más mínimo las consecuencias. En otras palabras, hacen de las mentiras futboleras grandes verdades vendibles. Un poco de coherencia a su rutinaria actividad dignificaría un poquito su compromiso con el fútbol.

lunes, 26 de mayo de 2008

Breve descripción de la impotencia atigrada


Un equipo que semanalmente transita sobre sus mismos vicios no hace más que someterse a su expresión más mediocre. El fútbol errático que expone el The Strongest se consume fácilmente en las buenas intenciones de un par de jugadores que a falta de fútbol reemplazan con fugaz actitud y con fortaleza momentánea; detalles que hacen insostenible la lucha estratégica por ganar los partidos. El Tigre perdió contra Blooming aplicando la vieja receta mezquina que consiste básicamente en, primero, apostar poco por llegar al arco contrario; segundo, aglomerarse en función de tojpa en el centro de la cancha; y, como tercer punto, la última línea defensiva no debe dejarle de hacerle sombra al arquero. Con esta temblorosa propuesta el Tigre hizo muy poquito, casi lo mínimo para afrontar un partido fundamental que en teoría definía el destino atigrado en el Campeonato Apertura.

Tiago Leitao no marcó un gol lo dibujó con un trazo tan fino que desembocó directamente en la caja donde se guardan las joyitas futboleras del campeonato. Sin embargo, el gol-filigrana del brasileño no le alcanzó al Tigre para reconstituirle una autoestima y una concentración necesaria para encarar las vicisitudes del partido. Frente a ese gol, Quinteros dio un fundamental golpe de timón al partido: sacó de la cancha al volante lesionado Blanco y optó por ubicar en la punta derecha a un Óscar "El Pony" Arauz (ex-Tigre) que funcionó como un pistón eficaz para crear fútbol por la derecha, ya sea mediante centros, desbordes incontenibles, asistencias eficaces, velocidad y diálogo permanente con Anderson. El Tigre de Redín no fortaleció la banda y dejó a Bengolea peleando con el aluvión. Al final, Bengolea terminó expulsado.

El gran problema atigrado es que entrega en bandeja los partidos a los rivales en el centro de la cancha. Ni Wilder Arévalo, ni Flores, ni Sacha Lima se transforman en referentes para contener las propuestas creativas de los rivales. Se trata de jugadores que no conquistan con fútbol y fortaleza el medio, tampoco hegemonizan los balones y se entregan a la torpeza que constantemente coquetea con la expulsión con una facilidad absoluta. Flores es un jugador que tácticamente tiene la función de fortalecer y equilibrar la defensa, el problema es que esta función es excesiva ya que el capitán del Tigre nunca retoma su responsabilidad de ser el eje de contención en el centro de la cancha. Arévalo es un jugador que pierde la paciencia y el orden, a cambio trae a la cancha las altas revoluciones de un jugador que con urgencia necesita bajar la velocidad para dejar que el fútbol respire y piense. La versatilidad de Sacha Lima todavía no se luce en el medio campo atigrado.

En esta evaluación Tiago como motor creativo no funciona con eficacia ya que no tiene quién proyecte los balones, quién le garantice que si es que el 10 emprende un plan de fuga tiene garantizada la zona con un relevo. Tiago juega con demasiadas responsabilidades y con ese peso siempre termina generando las armas más peligrosas del Tigre. A Escobar le cuesta jugar escondido entre los centrales, es uno de sus vicios tácticos partir del centro de la cancha arrastrando el fútbol y a la vez debilitándolo. Sin embargo, Escobar con Redín ha descubierto que una de sus potencialidades es la paciencia ya que puede tirarse al costado de la cancha esperando el milagro de la llegada de algún balón punzante. Detalle que pronuncia su escaso aporte a los partidos.

La defensa es un mosaico anárquico y autárquico indomable. La síntesis perfecta de este Tigre del Apertura. La suma de todos sus errores nos da como resultado este mediocre 5to puesto . Ni Doyle es el que fue, ni Rolón dice ser lo que promete, ni Bengolea es la solución que se pretende, tampoco Vargas suma equilibrio y fortaleza a una defensa que carece de trabajo, de reflejos, de intuiciones . La defensa atigrada tiene demasiadas fisuras y al parecer no parece dar muestras de estar en terapia intensiva para contrarestar el desastre que conforman.

El Tigre como equipo atraviesa un evidente desgaste anímico, el clima interpersonal se dividió en diversos microclimas, cada quien busca su par para complotar o implosionar intrigas. Y es Redín quien no puede recomponer esta atmósfera que apunta al Dt como responsable de esta evidente descomposición anímica. Lo que queda será determinante para el Tigre, no tanto en miras de campeonar, pero sí con el fin de reestructurar un equipo que persiste en recurrir al manual de perdedor.

Foto 1: Acción, La Prensa
Foto 2: Deportes, El Deber


lunes, 12 de mayo de 2008

Apuntes parciales del Clásico Paceño

Afrontar un clásico The Strongest – Bolívar sobre la estrategia de la subestimación es aventarse a la hoguera de la derrota. El The Strongest de Bernardo Redín durante los días previos al clásico a diferencia de lo que se cree se preocupó más de las carencias de un rival desportillado en su defensa; en ese contexto, Redín no se preocupó de pulir y afinar las herramientas fundamentales para afrontar el partido persiguiendo el objetivo del triunfo. No, el Tigre subió a la cancha con el pre-juicio de una superioridad pésimamente trabajada y las primeras circunstancias del partido condujeron y afianzaron ese error. Un gol en el periodo silente del partido es una señal devastadora para un equipo que falsamente se creía muy superior a su rival. Durante el partido el onceno atigrado demostró que mentalmente es un equipo menor, opaco, su inteligencia colectiva se diluyó en agotar la paciencia de un rival magullado que de a poco despertaba, se organizaba y creía posible revertir la derrota parcial.

El Bolívar no es un ensamble futbolístico cercano ni en lo más mínimo a las promesas dirigenciales de enero. Apenas es un modesto onceno, relativamente bien distribuido en la cancha, con un Dt de oficio y jugadores (Abdón Reyes, Ortiz, Torrico, Melgar, Vargas) con ansiosas ganas de construirse un horizonte en el fútbol boliviano. Hoy, en el Siles, subió a la cancha con la disposición de manejar los hilos y hebras del partido, a pesar de sus carencias. Tuvo la iniciativa. Elaboró jugadas, ya sea con Abdón Reyes que traspasaba la banda izquierda las veces que quiso, con un Valentierra que de rato en rato limpiaba las jugadas con un pase punzante. También se hundió en la impotencia, para al final renacer con dos jugadas calcadas que quebraron a un soberbio y muy mal manejado Tigre. Habegger con sus cambios mando señales fundamentales al partido para estructurar el empate, y este no es un dato menor, ya que del lado contrario Redín movió las fichas pensando más en proteger un resultado parcial y optar por el juego vertiginoso e inútil de Limberg Méndez.

Sólo en un Tigre sin veneno puede ser figura el arquero Mosquera que fue de lejos la garantía en el área defensiva atigrada. El Tigre es un equipo fragmentado, con volantes de contención con funciones dispersas, con defensas poco trabajadas, con un Escobar solitario que se reduce a reclamar la falta de trabajo de sus compañeros, pero que es incapaz de retroceder para crear juego. El Tigre tiene 7 difíciles partidos de local, en los cuales tendrá que construir la ruta final y definitiva hacia el campeonato.

Del Bolívar su improvisado trípode defensivo pese a todo estuvo a la altura de las circunstancias. Aunque los tres se encargaron de hacer más visible la ausencia del importante juego del paraguayo Emilio Damián Martínez. El Bolívar deberá jugar la mayoría de partidos que le restan como visitante, la ruta final es demasiado empinada pero le servirá a Habegger para jugar con menos peso en la mochila y pensando en la Copa Sudamericana y en el segundo torneo regionalizado.

Para los dos este es un resultado dañino que los afianza como equipos de media tabla. Los dos andan atorados en la panza del torneo. Un dato que los asemeja a estas alturas del campeonato es que tantoEl Bolívar como el Stronguest andan entrampados en la verborragia dirigencial que utiliza el comodín del “proceso” para maquillar las improvisaciones que marcan la ruta de su proceder.

Yapita: En el suplemento Acción de La Prensa (domingo 11 de mayo de 2008), publica una “frase dicha por el presidente de The Strongest” en la que afirma que: “Si no ganamos, nos vamos todos, incluso los dirigentes, a nuestras casas”. Desde este humilde blog le rogamos al dirigente ser fiel a su palabra.
Fotos: Acción de La Prensa

jueves, 1 de mayo de 2008

Peripecias y agonías del Tweety Carrario

Una de las piezas importadas para dotarle de sutileza y categoría a la maquinaria fútbolísta del Bolívar 2008 fue la incorporación del excéntrico Silvio "el Tweety" Carrario. El Tweety arribó a La Paz con 36 años en el hombro, con un historial de muchas lesiones, las más duras una fractura en el hombro, esguinces, roturas de ligamentos. Su vasto currículo narra las arduas peripecias y agonías de un Carrario que aventuró su fútbol en más de 13 clubes (la mayoría de ellos argentinos, un venezolano y un boliviano). El fútbol de Carrario nunca fue un aporte fundamental en los equipos “grandes” como Boca o Racing (aquellos periodistas que rememoran “grandes” partidos del Tweety en Boca no hacen más que caer en vagas imprecisiones). Pero eso sí, el fútbol del excéntrico argentino transformó el destino de equipos como Chacarita, Argentinos, Quilmes, Olimpo de Bahía Blanca y sobre todo fue el héroe que timoneaba la batalla por evitar el descenso de estos clubes.

Carrario no es un jugador políticamente correcto. Es más proclive a despertar huracanes que a entablar relaciones diplomáticas y demagógicas con todo el entorno del fútbol: jugadores, dirigentes, hinchas, periodistas, etc. Demasiada frontalidad en sus formas, no busca excusas para llegar a los golpes. Y este detalle es una constante de este Tweety, jugador revoltoso, voluble. El excéntrico Carrario cuenta con una larga lista de gestos polémicos. Recuerdo un partido en el que Carrario defendía la camiseta de Quilmes y jugaba frente a Argentinos, equipo al que el Tweety ayudó a subir a primera. Carrario tuvo la chance de marcar un gol para Quilmes y ni bien lo concretó salió a gritarlo a la barra de Argentinos, barra que anteriormente lo apoyaba a muerte. Otro gesto polémico remite al clásico de Avellaneda. En él, Tweety vestía la camiseta de Racing. Cuentan que en los vestuarios gritó eufórico el “dale rojo”. Este detalle en apariencia menor causó bulla extrema en los medios bonaerense, allá por los finales de los noventas. Y fue el inicio del fin de su paso por Racing.

El Tweety es un jugador de una historia interesante. Trabajó con técnicos de la talla de Carlos Bilardo, Brindisi, Bianchi. Cuentan que Bilardo cuando charlaba con el Tweety traía a un tercero para que sea el testigo de la conversación y el respaldo del narigón frente a cualquier tergiversación. El Tweety no es un tipo paciente con los Dts, fácilmente se aburre del trabajo previo a los partidos, de las metodologías de trabajo. En otras palabras, no cree en los discursos y en la pedagogía de los técnicos. Tanto es así que se cuenta que terminó enfrentándose a golpes con el técnico de Argentinos, Gregorio Pérez, motivo por el cual se definió su salida del ex club de Maradona y Riquelme. A este capítulo es importante añadir la displicencia con la que respondía a Ramiro Blacut en el club Bolívar. Y se añaden algunos gestos insolentes hacia el profesor Habegger.

La versión bolivarista del Tweety es, ni duda cabe, demasiado pobre. No es el Tweety con habilidades de mago, el que escondía la pelota y mareaba al contrario. Tampoco es el Tweety incansable en proporcionar pases gol. Tampoco es el antiguo definidor. Tampoco el jugador que se tiraba atrás para participar y construir fútbol. Menos aún el batallador, el héroe de equipo chico, que con una fe excesiva en sí mismo cambiaba el destino de los partidos. El Tweety sólo trajo a Bolivia sus intrínsecas habilidades de jugador conflictivo.

Ayer, posterior al empate entre celestes los jugadores del Bolívar se prestaban a ingresar a vestuarios, en ese trajín Carrario intentó repartir unos cuántos golpes a un periodista del suplemento Acción de La Prensa. Los motivos, la agria campaña que se teje en su contra por parte de ese medio. Este incidente no es inédito en la carrera del argentino, en Buenos Aires en un partido que Chacarita definía su ascenso a la primera, Carrario enfurecido pegó a un fotógrafo que supuestamente lo insultó durante todo el partido.

El Tweety a estas alturas de competencia es más historia que presente. Es una lástima que a Bolivia haya llegado en el ocaso de su carrera, ya que se trata de un jugador que aportó demasiado a los equipos que más sudan y que pelean su presencia en la primera. El Tweety es un trotamundos, que posiblemente descubra que esta peripecia y aventura de jugar al fútbol tiene un límite. Y ese límite parece ser el Bolívar 2008.

miércoles, 23 de abril de 2008

Por la salud de los jugadores y por el bien del fútbol

La FIFA al prohibir la práctica del fútbol de alta competencia en la AlturA no sólo abre un capítulo inverosímil en la historia UNIVERSAL del deporte, sino que con su arbitraria decisión fractura uno de los pilares fundamentales del desarrollo humano que se traduce en el derecho a ejercer el deporte allí donde se habita, más allá de las características geográficas. Con exactitud y con la gama de infinitos detalles sabemos que el fútbol de alta competencia fue secuestrado por el espectáculo y por toda una compleja maraña de intereses que representa y norma la FIFA.
En este contexto, a la FIFA le importa poco atropellar los derechos deportivos, sociales, culturales, educativos, políticos de un enorme conglomerado de habitantes de AlturA. Joseph S. Blatter sabe bien que al desestructurar al caótico y débil fútbol boliviano su fortaleza quedará intacta y sumara a su imperio el apoyo incondicional de una federación más que importante: Brasil. Sin embargo, este torpe atropello abrirá un precedente demasiado oscuro en el deporte, ya que se trata de una decisión que a modo de una sangría voraz terminará por extinguir la escasísima credibilidad que ostenta la FIFA a lo largo y ancho del globo. En el ámbito nacional, las profundas tensiones políticas, las fracturas y los atrincheramientos regionales hacen que el conflicto de la AlturA sea interpretado como un mero asunto-capricho de "kollas", y su respuesta frente a este atropello se reduce a "poner a punto" sus vetustas y precarias infraestructuras como el Tahuichi, cruceño, y el Capriles, cochabambino, frente a cualquier vicisitud y urgencia.
En La Paz, tampoco las cosas son tan diáfanas, el Comité de Defensa de la AlturA en un acto que corresponde más al protocolo y al marketing que a una instancia decisiva y resolutiva propone optar por una medida útil para resonar en los medios, pero sumamente inútil para alumbrar una salida a este embrollo, el Comité apunta a suspender las próximas dos fechas de la eliminatoria. ¿Y qué pasa con el Presidente de la FBF? Después de escribir una carta desesperada en pose de genuflexión ruega al Comité Ejecutivo FIFA levantar el veto por esta última vez y un día después viaja a tocar el hombro del poderoso Texeira, presidente de la CBF.
En este post no abordare el tema de la altura desde la archiconocida mugre que emana la FIFA, tampoco desde las posturas impresentables del Comité de Defensa de la AlturA, menos desde la demagogia impotente del desesperado Chávez. Simplemente me contentare con “socializar” este reciente y ficticio Comunicado FIFA. Juzgue usted, amable bloguero lector, la verosimilitud o, en su caso, la inverosimilitud del mismo.


COMUNICADO FIFA
Por la salud de los jugadores y por el bien del fútbol

En la sesión celebrada el 23 de abril de 2008 en Zúrich bajo la presidencia del Dr. Michel D´Hooghe (Bélgica), la Comisión de Medicina de la FIFA se centró en su papel como encargada de la salud de los jugadores y en la importancia de la prevención relacionada con la medicina del fútbol a fin de prevenir lesiones y enfermedades, así como para mejorar la calidad de la atención médica.

El Presidente de la FIFA Joseph S. Blatter, quien inauguró la sesión, impartió a los miembros información actualizada sobre asuntos relacionados con la medicina recientemente debatidos en el seno de la familia del fútbol, entre otros la ratificación de las decisiones del Comité Ejecutivo de la FIFA sobre el fútbol a gran altitud y la reciente decisión de fortalecer la salud plena de los jugadores.

El Presidente de la FIFA también alentó a la comisión a continuar sus buenas labores, en particular con la importante tarea de cuidar la salud de los jugadores, y anunció que, a fin de cumplir con ese propósito el Comité Ejecutivo de la FIFA ha resuelto:

- Que los partidos que involucren a la FIFA, tanto en el torneo eliminatorio como las copas continentales, serán exclusivamente desarrollados en sets televisivos. Esto con el fin de velar por la salud de los jugadores, ya que en un set televisivo es posible contrarrestar las temibles variables geográficas que condicionan el rendimiento deportivo como la altura, la humedad, el calor y el frío en extremo. Además que se controla cualquier exceso del público.



- Que, por motivos de logística y de tecnología, los partidos FIFA se jugarán exclusivamente en set televisivos de las capitales más importantes de los distintos continentes. En el caso de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) los partidos deberán ser jugados exclusivamente en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. La Conmebol obligatoriamente tendrá que concretar sus partidos en Sao Paulo o en su caso Río de Janeiro, Brasil. La Concacaf necesariamente organizará sus partidos en alguna capital de EEUU. La UEFA mediante un sorteo previo definirá la sede del set televisivo que producirá los distintos torneos eliminatorios. Del mismo modo, la Confederación Asiática de Fútbol deberá elegir una sede dependiendo de las ofertas tecnológicas de los distintos asociados.



- La admisión a los sets televisivos será competencia exclusiva de la FIFA, que mediante una serie de mecanismos seleccionará al público. Las federaciones afiliadas en cada uno de sus países venderá entradas para presenciar mediante una pantalla gigante -ubicados en los antiguos stádiums- los partidos de sus respectivas selecciones.

Finalmente, en la reunión se expuso el proyecto “Por la Universalidad del Fútbol”, que es parte de la iniciativa de la Copa Mundial de la FIFA 2010. Proyecto en el cual se explorará las magníficas posibilidades que ofrece la popularidad del fútbol para hacer llegar mensajes simples pero efectivos a fin de combatir contra todo tipo de discriminación. Con esta decisión la FIFA pretende democratizar y acercar el fútbol, sin restricción alguna, a todos los habitantes del mundo.


Ilustración: Proviene del Blog de La Nación, Los Especialistas, su autor es Domenech.