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domingo, 24 de febrero de 2008

Adentro y afuera, apuntes sobre la victoria Atigrada

Pablo Escóbar abrió la inmensa olla de presión que asfixiaba y tensionaba al Tigre y lo más importante lo hizo con mucho fútbol y no a través de los ambiguos rumores.

The Strongest andaba buscando una terapia de grupo, una medicina que los cohesione, un efectivo tratamiento de choque e impacto, una vitamina B-12 que reactivará al alicaído vestuario, un tónico que limpie su fútbol de todas aquellas desprolijidades expuestas en la pre temporada; y fue Escóbar el que dio la vuelta a la tuerca, cambió como un prestidigitador el estado de ánimo de un equipo acostumbrado a habitar en la penumbra, con la única medicina que ofrece el fútbol: el gol. El Tigre se motivó con cinco inyecciones de ánimo.

Si se asume que el campeonato liguero se asemeja a una larga partida de ajedrez, se podría afirmar que el técnico Bernardo Redín, ayer, movió bien a sus peones. Y fue Pablo Escóbar el que entró a la cancha con la caja de herramientas más ordenada con el fin de trabajar y construir un partido que transforme la atmósfera mortuoria y decadente por otra donde se destaque un fútbol sobre la base del toque, de la desmarcación, la velocidad, la tenacidad en la marca, la velocidad, la precisión.

Sin embargo, tres días antes del partido frente a Real, en un partido de entrenamiento Pablo Escobár junto con Wilder Arévalo (el chivo expiatorio de la Curva Sur) optaban por los golpes como vía de escape de esta densa atmósfera atrigrada. Un día antes del partido, alrededor de la cancha de Achumani, Pablo Escóbar, en complicidad con sus compañeros entre ellos Wilder Arévalo, ofreció una conferencia de prensa en la que se proponía rematar a la prensa un conjunto ingenuo de rumores. Es posible que Pacheco, Llano y Montalvo, hayan sido los titiriteros de esta escena y lastimosamente Escóbar haya fungido como el títere mayor. Escóbar sacó una maraña de papelitos y explicó a las cámaras que se trataba de una larga lista de amenazas de muerte, de agresiones hacia los jugadores y sus familias. Implícitamente era fácil de inferir que el mensaje de Escóbar apuntaba como los responsables de estos “mensajitos” a los “hinchas” de la Sur. ¿Qué buscaba en esta conferencia Escóbar y el resto de jugadores? ¿Mostrar la barbarie de los hinchas? ¿Hacer público un trocito de la presión que cotidianamente tienen que enfrentar los jugadores en este duro oficio que es el fútbol? ¿Cohesionar al grupo de jugadores visualizando claramente al enemigo? ¿Darle un espaldarazo a la cuestionada dirigencia?


Lo interesante de este episodio es que Reynaldo Calatayud, jefe de la barra de la Curva Sur, en declaraciones a Fútbol Manía del Grupo Fides, ayer sábado, aseveró que él también es víctima de una larga lista de mensajes que lo amenazan con agresiones a él y a su familia. Detalle que empantana esta ”guerrita” fatua de rumores. "Guerrita" en la que es posible palpar las aguas puercas en las que el Tigre se desliza hacia la nada.



En este contexto, cabe preguntarse: ¿Qué hay detrás de estos rumores? El Tigre es un club con demasiadas aristas. Y una de las aristas más complejas es la dirigencia. Dirigencia que se ha caracterizado por hacer de la negligencia, de la mediocridad una tradición, un hábito, un pilar inquebrantable en el Club. Pacheco y Cía. saben muy bien que la gestión del Centenario será implacable y no dará chance para maniobras demagógicas. Por tanto, no les queda más que abrir otros escenarios de batalla. Uno de ellos es alrededor de la cancha donde sean los jugadores los que se muestren como las verdaderas víctimas de una persecución atroz. Sin embargo, no hay donde perderse la dirigencia tiene poco aire para desplazarse y operar, la no habilitación del arquero Mosquera, del 9 de área Silvera hacen que la situación adquiera matices insostenibles.

Volviendo al triunfo de ayer sábado es vital que Escóbar retome su protagonismo dentro de la cancha y que asuma la responsabilidad de buscar las soluciones más inteligentes dentro de ella. La cancha es el único escenario que puede destrabar este intrincado laberinto aurinegro. Ayer, frente a un Real Potosí invertebrado, desmotivado, desnorteado, improductivo, el Tigre demostró que tiene la argamasa suficiente para alcanzar resultados sostenibles a lo largo del campeonato. Sin embargo, todo dependerá de las atmósferas, de los estados de ánimos, de las movidas políticas, de los vaivenes decadentes que ofrece el fútbol nacional y de las variables técnico – tácticas que ofrezca el Dt Redín. En otras palabras, en esta enorme partida de ajedrez que es la Liga, ayer el Tigre sólo movió a los peones y lo hizo relativamente bien, todavía faltan muchas partidas para aproximarse al jaque…

Fotos: Acción de La Prensa

jueves, 14 de febrero de 2008

Una raya más al Tigre


- La dirigencia atigrada junto con su flácida retórica rápidamente se desinfla. Es aún más palpable que estos tres años de gestión de Pacheco fueron una torpe puesta en escena de un proyecto que no existe y que nunca existió. El oportunismo de Pacheco empieza a estrellarse con la "realidad" decadente que vive el Tigre. Son demasiadas las evidencias que lo exponen como un dirigente incapaz de gerenciar los objetivos mínimos del Club.

-Los 461 minutos jugados complotan y abren heridas en el tan esperado Centenario. Invisible Centenario para una dirigencia que ha perdido su capacidad de reflejo y que se desborda sin temer a las consecuencias. No es posible que Pacheco, en la tribuna de preferencia, reaccione a las críticas de un Atigrado con la sinverguenzura ocurrente de que el Estronguista que desee hablar y criticar debe "poner plata" como él lo hace (Habría que preguntarle a Pacheco, ¿plata honesta o como la suya?). No es posible que Montalvo y Arnez se trompeen con los hinchas de la sur. No es posible que Llanos salga a apagar el incendio pidiendo menos "exitismo" a la hinchada y -en la misma línea de Pacheco- juzgue que todos aquellos que critican entran "gratis" al estadio. No es posible que la dirigencia embarre de pullas a las tribunas y de paso pidan "paciencia" y "comprensión".

-Al "exitismo" mencionado por Llanos conviene matizarlo. La Comunidad Atigrada no sabe de logros desde diciembre de 2003. Entramos al 5to Aniversario de sequía campeonera. ¿Eso es "exitismo" o es "estoicismo"? Quedamos fuera del hexagonal 2006, fuimos quintos en el apertura 2007, el hexagonal 2007 fue un paseo por la verguenza. ¿Eso es "exitismo"?

-Por fin implosionó la estoica paciencia gualdinegra. Esquirlas, pedazos y pedacitos aurinegros mancharon las ilusiones ingenuas de los Tigres, que de a poco constatamos que fuimos víctimas, una vez más, del cuento del tío. Cuento torpemente dibujado por un paqpaku de apellido Pacheco y custodiado por sus ponzoñosas viboritas: Arnez y Montalvo.


-El Tigre es un Club difícil de gestionar. Algo pasa en Achumani que los jugadores se amotinan o abren las puertas a los rumores, o se perfilan en trincheras, el corre ve y dile destruye la unidad de los jugadores. Una nube de desmotivación oscurece al complejo. Hace unos años (el 2001) el Dt Córdoba abrió la olla y no había rincón libre de putrefacciones. El profesor Bernardo Redín tiene un mes en medio de ese contexto sombrío y es demasiado esacaso el tiempo de su estadía en el meollo atigrado, no creo que sea capaz de abrir las compuertas para exhibir el trasfondo de Achumani. Trasfondo que es fácilmente imaginable: jugadores con contrato vs. jugadores peregrinos, jugadores alcahuetes de Pacheco (caso Arévalo), jugadores desmotivados por abusos dirigenciales (recuerden el abuso a Adrián Romero, jugador subsumido en la peor incertidumbre), jugadores excluidos (como Chumacero), en fin...

-En estas circunstancias me pongo apocalíptico, y pienso que sólo el desastre total permitirá una posterior resurrección; el milagro que devuelva la épica perdida por tantos años de decadencia. El Tigre se merece otro destino, rescatémoslo de tanto sinverguenza que sólo tienen billetera gruesa y poca testa...


domingo, 10 de febrero de 2008

Dos miradas al Tigre Centenario


El partido The Strongest frente a Olimpia se sumergió en un sombrío mar de dudas. Algunas de ellas se presentan a continuación bajo el prisma aurinegro...




El “Tigre” en su hora gris



Por Ricardo Bajo H.


The Strongest es el primer “grande” en llegar a los cien años. Y lo ha hecho en su hora más gris. Comenzaron los festejos del Centenario y el sentimiento se tornó en vergüenza, ajena y propia. Y lo que es peor con una falta de respeto al aficionado. Se presentó el primer partido internacional como un gran choque con uno de los grandes de América. Pero Olimpia de Asunción llegó con su tercer o cuarto plantel, ni siquiera el técnico del primer plantel, Gustavo Costas, llegó a La Paz. El prometido festejo musical se quedó en unos poderosos parlantes desde donde se abrumaba con música salsa y reggaetón de un conocido grupo de músicos cubanos residentes en La Paz. ¿Por qué la dirigencia no contrató a músicos y grupos identificados con el oro y negro paceño?


En lo futbolístico, la cosa no pinta mucho mejor. El “Tigre” luce descompensado, desequilibrido y sin norte. ¿Puede alguien explicar como se contrata a cuatro jugadores que juegan de enganche? Escobar, Cardozo, Leitao y Bejarano juegan en la mismaposición. ¿Puede alguien explicar por qué la dirigencia contrata a seis futbolistas antes de la llegada del colombiano Redín, un DT sin mucho recorrido como técnico? ¿Cuántos delanteros tiene The Strongest por fuera? ¿Cuántos que jueguen de nueve? Tan solo el recién llegado, Silvera, responde en ese sentido, amén de la “Vieja” Mercado. El otro día miraba al banco y me parecía que estaba viendo al eterno rival. Allá estaban sentados: Carmelo Angulo, Doyle Vaca, Roberto Galindo y Miguel Mercado, todos jugadores ex celestes.

¿Merece el “Tigre” en su centenario algo mejor? ¿Por qué se dejó escapar al mejor jugador (Salazar) que llegó este año a Bolivia? ¿Tiene esto algo que ver con la “política” del presidente Pacheco de no fimar contratos hasta el final “curándose” en salud ante posibles lesiones o bajos rendimientos? ¿Es esta clase de dirigencia la que merece el decrépito fútbol boliviano? ¿Dónde está Fabol para defender a sus afiliados ante este tipo de prácticas dirigenciales?




El Tigre Centenario entre la Cumbia y la Impotencia


Por Christian Vera


Esta tarde frente al Olimpia paraguayo, el Tigre Centenario expuso en cancha un preocupante conjunto de señales que despiertan la inevitable angustia y la temprana frustración. De cuatro partidos amistosos, el Tigre perdió uno (con el rival que más duele perder) y empató tres; exponiendo un juego rústico, carente de gol, invadido de torpezas, precariedades y desprolijidades (atrás, adelante y en el medio). Aún el técnico Redín no solucionó los problemas intrínsecos de un conglomerado anárquico de jugadores que apuestan al caos futbolístico como única metodología para arrimarse a los objetivos que, con certeza, se trastocan en objetivos difusos. En cancha, el Tigre Centenario es una tosca maquinaria futbolística con poco fútbol y mucho ripio entre las piezas.

La dirigencia atigrada se parece demasiado al equipo que tan penosamente han configurado. El Cuadrado Mágico: Pacheco, Arnez, Montalvo, Orellana no se cansan de hacer visibles sus gestos que demuestran lo poco que saben de la sangre amarillo y negro. Para el Cuadrado Mágico, la fiesta de los cien años es una fiesta sabor a cumbia, lejana de los valores atigrados, lejana de la tradiciones atigradas, de las historias que componen ese complejo devenir de los 100 años. A Pacheco gerenciar al Tigre Centenario no solamente es una “oportunidad” que le excede, sino que es una circunstancia que transparenta el objetivo que persiguen sus intereses que lo único que buscan es, por un lado, cosechar réditos políticos por su alta exposición mediática y, por otro, lavar, con el sudor de los jugadores, capitales de procedencia dudosa.

Volviendo al fútbol expuesto, hay amistosos que buscan medir el rendimiento tanto colectivo como individual de los equipos; hay otros, que tienen como único objetivo levantar el autoestima de los jugadores, del equipo y de la hinchada. El de hoy en el Siles fue un partido tedioso, que mostró a un Tigre impotente, fatigado de tanto trabajo muscular y escaso de fútbol. Olimpia se parapetó con dos eficientes bloques de cuatro jugadores, nunca ambicionó traspasar la media cancha, sorprender al Tigre mediante contragolpes, no, no, Olimpia vino a cumplir. Y lo hizo bien. En este contexto, ninguno de los creativos, ni Leitao, ni Escobar, ni Bejarano pudieron encender la mecha para destrabar los bloques defensivos planteados por los paraguayos, fueron Ricaldi y Doyle Vaca (dos centrales de modesto fútbol) los que estuvieron más cerca del gol.

El primer tiempo fue una vorágine de pases imprecisos, de pases inútiles, desbordes que se asfixiaron en la línea de meta. En el segundo tiempo las cosas no fueron distintas, Sacha Lima demostró con una pisca de fútbol que tiene la pasta suficiente para perseguir la titularidad, sorprendió el oficio de 9 de Silvera, y ahí se acabó.

El inicio de la fiesta del Centenario se consumió en medio de la cumbia ensordecedora y de la impotencia futbolística atigrada frente a los ojos del Cuadrado Mágico dirigencial que de fútbol y de toda la trascendencia del Tigre saben muy poco.


Fotos: Acción de La Prensa
Arte Digital: Moisés Pacheco

domingo, 4 de noviembre de 2007

Las tres caras de la sinverguenzura atigrada

Arnez, Montalvo y Pacheco son el trío que mejor expresa el cinismo y la incapacidad dirigencial que pudre desde sus raíces al fútbol boliviano. En su gestión el Tigre naufragó hacia las alcantarillas que conducen a la podredumbre. Incansables campeonato a campeonato demostraron su incapacidad sistemática para gestionar el destino y los intereses del Club. Consecuentes con su mediocridad fueron los artífices de que el Tigre 2007 juegue peor que cuando jugaba mal. Destruyeron el trabajo de Barrientos, de Orozco, de Villegas, de Berdeja. La gestión del Club de este trío es oscura, intrincada y despierta la sospecha del más optimista fiel atigrado. Jamás salió de sus cabezas aneuronales un proyecto futbolístico. Es que a estos tres abogados es demasiado exigirles un proyecto de largo, mediano y corto plazo, a lo mucho estos caballeros pueden configurar una chicanería judicial. Ingenuos sabelotodos del fútbol creyeron que la ecuación dinero-jugadores iba a ser suficiente para cosechar resultados. El fútbol es implacable el Tigre es el último, con todos los méritos, del hexágonal.

Hoy en el Siles este trío de cínicos desde distintos frentes expresaron su alevosía. El truculento Doctor Pacheco a los legítimos reclamos de los hinchas del sector de preferencia respondió agresivo con que “¡pongan plata, luego hablamos!”. En la Sur: Arnez y Montalvo recurrieron al extremo de los golpes con hinchas de la curva sur. El motivo: el reclamo por la vergüenza. Esta es una pequeña muestra de su proceder en el Club. Estos tres caballeros no entienden lo que es ser del Tigre. Los tres caballeros lumpen son miembros activos de la cúpula del fútbol boliviano. Sus envenenados tentáculos también se activaron en la selección boliviana y allí están los resultados: otra vergüenza. En manos de estos abogadillos al Tigre y al fútbol boliviano no le queda más que el réquiem de su paulatino desmoronamiento. Si el Tigre quiere desandar este sinuoso camino no le queda otra que echar de sus fauces a estos sinvergüenzas. El Tigre señores no es su Buffet, ni su plataforma para cosechar poder político.


Un último apunte a propósito de los 100 años

Amigos del Tigre el próximo año Pacheco, Árnez y Montalvo inventarán una falsa Copa Internacional. Nos harán creer que el Tigre ha armado, aquello que ahora no existe, un equipo. Nos harán creer que juega contra equipos “importantes”. Nos harán creer que somos los más grandes del país con música de cumbia de fondo, lejos de lo que es el TIGRE. Ruego, imploro, boicotear todos esos actos que no harán más que alimentar la asquerosa demagogia de este trío de mediocres que no hacen más que tergiversar y mandar al carajo el entramado de valores históricos atigrados. Compañeros del Tigre dejémonos de joder. El Tigre está por los suelos y también somos los hinchas los responsables de esta vergüenza. Reunámonos para organizar un festejo alternativo, lejos muy lejos del sospechoso dinero del ex ucesista, del ex ministro de Tuto. Organicémonos... No nos vendamos por un par de entradas “gratis”... Es urgente demostrarles a este trío repugnante que ellos NO son los dueños del TIGRE.

lunes, 29 de octubre de 2007

Síntomas de la impotencia atigrada...

Poco sudor, mucha desprolijidad, ausencia de toque, demasiada displicencia, escaso coraje, excesivo desorden, apetito por el caos, carencia de juego, improvisación sistemática son los principales síntomas de la impotencia futbolística atigrada. Aquellos que vamos rutinariamente a la cancha sabemos con exactitud los estrechos límites futbolísticos que el Tigre de hoy ofrece. Sabemos también que el mito que se incuba debajo del amarillo y negro señala que cuando el partido no puede ser destrabado por la vía de la configuración prolija de juego se opta por el plan B que cuenta con un solo acápite: garra. Término que en cancha se traduce como: pierna fuerte, césped impregnado de sudor, fuerza asociada a lucidez, sustituición de los malos momentos con altas dosis de entrega, y sobre todo, la camiseta latiendo y conduciendo el norte del equipo...

Lo de ayer en la tarde frente a Blooming fue una perfecta puesta en escena de las múltiples crisis que brotan desde el corazón del Club The Strongest. Es difícil hablar de una “crisis” atigrada. Hay más de una razón o motivo para pluralizar el término. Para sintetizar y ordenar la exposición se trata de tres niveles de crisis. La primera es una crisis futbolística en varias dimensiones. La segunda es una crisis alarmante en la dirección técnica. Y la última: es una crisis de una institucionalidad atada con alambres. Empecemos:

Crisis futbolística:
El último jugador con características atigradas fue Luis Héctor Cristaldo, que valga decirlo fue echado del Club de la peor manera posible. El Tigre se caracteriza por jugar con volantes de contención que determinan el peso de los partidos ya sea en el momento de configurar juego o si es que se trata de activar mecanismos de relojería que marquen y destruyan tanto juego como jugadores. El Tigre de hoy tiene volantes de contención improvisados, muy lejanos de la tradición que ostenta el Tigre. Walter Flores nunca volvió a ser el sorprendente volante de San José o Real Potosí, su lesión en el final de la eliminatoria (Alemania 2006) frente a Ecuador lo alejaron definitivamente de su fútbol. Hernán Soliz juega de volante gracias al experimento del técnico Quinteros. Su fútbol apenas le alcanza para ser titular . Y la cosa se complica cuando ambos se desplazan en la cancha sin prestar la menor importancia a un partido que clama su presencia. Cardozo es un jugador diferente. Necesita del apoyo de los volantes, pero su fútbol se agota, se hace predecible y totalmente cansino cuando descubre que su equipo está parado en cancha para no ganar. Jara y Salinas nunca justificaron el motivo por el cual llegaron al Tigre, los dos jugadores tienen todas las cualidades para el campeonato Simón Bolívar. Hoyos desborda e intenta tejer fútbol con triangulaciones y toques con Cardozo pero la herramienta que logran configurar no daña, ni punza al rival. Rocabado es un jugador interesante. Más que un DT necesita de un psicólogo. Es un jugador demasiado tímido que no cree en sus potencialidades. Ayer en la tarde Joselito le puso la tranca y Rocabado no sabía dónde ocultar su fútbol. En síntesis: el Tigre es una enmohecida máquina que no muestra ni una puntita de fútbol. No quiero cerrar este párrafo sin subrayar otro episodio de nuestra cultura futbolística: hace varios meses atrás 4 jugadores del Tigre son descubiertos infragantes en plena juerga. La dirigencia los sanciona económicamente. Los 4 dañados bebedores/futbolistas deciden involucrar a todo el grupo en su protesta y en sus “medidas de presión”. Los dirigentes (en realidad Pacheco) no dan el brazo a torcer y los jugadores mediante su vocero oficial (Ricaldi) declaran a la prensa su amenaza: “Si no nos cancelan, eso va repercutir en nuestro rendimiento”. ¿Será que con este modo de proceder, de pensar, de interactuar en el fútbol profesional, podremos aspirar a un fútbol mínimamente competitivo?

Crisis en la dirección técnica:
Desde que Néstor Clausen partió del Tigre en junio del 2004 la Institución Atigrada no pudo hilvanar un proyecto futbolístico. Desde esa fecha, el señor Pacheco condujo al Club por rutas borrascosas, cambió desde julio de 2004 a octubre de 2007 algo así como 17 técnicos: Galarza, Alfaro, Blacut, Orozco, Villegas I, Barrientos, Chilavert, Villegas II, Berdeja, Sánchez, Arce, Mir (entre otros). El Tigre de hoy no tiene ni la más mínima idea de lo que tiene que hacer en cancha. Son demasiado visibles las insuficiencias tácticas. El equipo tiene un déficit de trabajo tan alarmante que se expresa de distintas maneras en la cancha. Por ejemplo: en que es el úncio equipo del hexagonal virgen de goles convertidos. Otro ejemplo: un gigante Jara escondido entre los centrales de Blooming o Salinas que no acierta ni en el pase, ni en el desmarque. Mejor no hablemos de la salida que en el léxico del juego atigrado esa palabra no existe. El Tigre no sabe de movimientos, menos de variables. No hay alternativas. Es un equipo sin fórmulas, sin oficio, ni métodos para ganar partidos. Pasa lo contrario con La Paz F.C. y el profe Apaza, que tuvieron dos partidos atroces. Y en Cochabamba se notó el trabajo del técnico y del equipo. En el Tigre no hay reacción... Y un detalle más algo pasa en Achumani que los técnicos que llegan con un conjunto de ideas, de metodologías, de experiencias y trabajo son víctimas de un extraño boicot... ¡Cuidado Claudio!

Crisis institucional:
La situación dirigencial del Tigre por ahora no suena. El derrumbe Bolivarista es demasiado fuerte para que el periodismo preste un poco de atención al desastre dirigencial atigrado. La institucionalidad del Club The Strongest está atada con alambres. Pacheco por ahora es un dirigente con amplia credibilidad en el ingenuo Pueblo Atigrado. Sin embargo, sus modos de proceder inducen a la sospecha. Nadie sabe cómo el Tigre sostiene las planillas de los jugadores, tampoco nadie sabe cómo están las cuentas del Club. Nadie le exige a Pacheco que rinda cuentas sobre el desastre deportivo que hace cuatro años gerencia sin que se le mueva un pelo del jopo. Se trata de un auténtico mecenas que se hace cargo de absolutamente de todo lo que concierne al Club. Por tanto, al único que le rinde cuentas es a su espejo. Pacheco es inmune a la podredumbre dirigencial que despierta a su paso. Con él la única opción con la que cuenta el Club The Strongest es la ruta que desemboca en la debacle irreversible... ¡Gracias Doctor por su eficaz aporte/destrucción institucional!
Imágenes: tanto el fixture como la fotografía provienen del Deportivo del Deber.

jueves, 27 de septiembre de 2007

¡Tigre! ¡Tigre! ¡Tigre! ¡Tigre!

La sustancia que vertebra e insufla altas dosis de vida al Tigre es su estoica y aguerrida hinchada. Y se entiende por hinchada no sólo aquella que se agrupa revoltosa en la curva sur, sino a toda esa inmensa comunidad de hinchas que hicieron y que hacen del Tigre una actitud que trasciende los marcos estrechos de un mero club de fútbol. Si al Bolívar se lo identifica con el rotulo de la “Academia” es por la deslumbrante magia desplegada por el Maestro Agustín Ugarte. El Bolívar se ha constituido sobre la melancólica añoranza del gran 10. Al Tigre en cambio se lo conoce por la garra constante y permanente, por el inagotable instinto de lucha, por su carácter ubicuo para fácilmente metamorfosearse con las virtudes de un felino. Un felino que encara con la misma vehemencia tanto la derrota como el triunfo. Ese es el hilo que teje y sutura nuestros genes amarillo y negro.



La garra atigrada es un valioso patrimonio construido de hincha a hincha. Un patrimonio heredado. Y a diferencia de otros clubs la hinchada del Tigre es la que marca, como una brújula, el estilo de sus equipos, cosa extraña en el fútbol. Mujeres y hombres de todas las edades conformamos una comunidad que se concentra alrededor de una profunda fe en el amarillo y negro. Fe atigrada que irrumpe con la admirable garra del gran Raúl Chupa Riveros. El Chupa es el fundador de todo esta pasión épica que se instituye alrededor del fútbol y que adquiere las formas de un complejo modo de ser. El Chupa es el portavoz eterno del HUARIKASAYA KALAKATAYA. Un 27 de septiembre hace 85 años arribaba al mundo el Chupa. Hoy los hinchas del Tigre festejamos su enorme legado. Festejamos a nuestros mayores que nos enseñaron la pasión aurinegra, la veneración por todo lo que es. Festejamos nuestro nombre en inglés (The Strongest) y nuestro cántico aymara (Huarikasaya...). Festejamos el enorme sentido de ser hinchas atigrados. Festejamos nuestra memoria y nuestro horizonte. Festejamos nuestra hermandad. Festejamos nuestra condición de hinchas del Tigre. Y como dice el Papirri, festejamos la suerte de ser atigrados, de llevar al Tigre en la fuerza que braman nuestras venas...

¡Qué viva el Tigre CARAJO!


[Hoy, hace 38 años en Viloco se buscaban los restos del técnico Eustaquio Ortuño, el gerente José Ayllón y el masajista Felipe Aguilar. Buscaban también los restos de 16 futbolistas atigrados: Armando Angelacio, Hernán Andretta, Orlanco Cáceres, Juan Iriondo, Jorge Durán, Julio Días, Héctor Marchetti, Ángel Porta, Jorge Tapia, Ernesto Villegas, Germán Alcázar, Eduardo Arrigó, Oswaldo Franco, Raúl Farfán, Oscar Flores y Diógenes Torrico. La herida de Viloco no para de sangrar...].
Foto 1: El Chupa alentando a la barra del Tigre en el viejo Siles.
Foto 2: Tomada de www.clubthestrongest.net

lunes, 30 de julio de 2007

Por Clubes con dirigencia de base ancha

El fútbol es ante todo un hecho político. Un juego devorado por la vorágine del capital, de los medios y del poder. Se podría decir que lo político en el fútbol funciona como un eclipse que lo oscurece todo con sus densas brumas. El fútbol y lo político configuran un juego complejo de aristas, de múltiples fuerzas que se interceptan y se superponen instaurando intereses que se incrustan perversos en el centro del entramado verde. La debacle Estronguista tiene que ver más con la política, que con el mero hecho deportivo. Aquel terco ingenuo que desde una mirada netamente deportiva pretenda romperse la cabeza y exija del trabajo de sus neuronas la respuesta precisa a la desgracia del Tigre pierde el tiempo.
El problema en el Stronguer tiene que ver con la gestión del Club. En sí, con la figura legal de la institución y las responsabilidades de sus “gestores”, los también llamados: hacedores del fracaso. El Tigre lastimosamente no tiene socios, tiene dueños. El reglamento interno atigrado cifra un extraño pleonasmo en el que se señala que “el que desea ser socio del Club” tiene que aportar “a las arcas del Club”. Así de espurio es el texto. Luego de haber hecho ese depósito se es parte de los 40 y se adquieren los beneficios que tiene todo dueño. Entre los 40 se eligen, se insultan, se pegan, se abrazan, se amparan, se socapan. Unos votan a los otros. Los otros votan a los unos. Y gana el que por ahora posee la chequera más solvente. El día que tienen que rendir cuentas (¡Si es que algún día lo hace!) el Caudillo de Turno convoca a un sector reducido del grupo de los 40 y rinde un informe privado, tan privado que el informe se encuentra protegido y bajo llave. Repito: si es que algún día rinde cuentas. En este esquema el que alcanza el cargo de presidente tiene bajo su disposición a todos los medios (orales, escritos, visuales), las 24 horas del día, el único requisito: tener el celular prendido las 24 horas del día. La palestra mediática garantiza al caudillo de turno una alta exhibición en los medios, lugar desde donde ostenta sus carentes ideas y teje las texturas de su ego y potencia su fascinación por el poder. Sí, sí por el poder. Ser presidente de un Club “Grande” tiene sus beneficios políticos, más si se ha sido Ministro de Trabajo, o si se ha saboreado las mieles/hieles del poder.

En estos días de amplios debates mediatizados el PNUD tortura con su idea de: Economía de base ancha. Yo me apropio de esa idea pero para darle un toque: Clubes con dirigencia de base ancha. Es decir, destronemos a los 40 Caudillos. Incendiemos a ese esquema podrido de manejo de la institución. Si es que queremos cambiar nuestro fútbol desde sus raíces armemos barricadas en torno al precario discurso de los dirigentes que no sólo joden al Tigre –miren cómo está el Bolívar, hace dos semanas dejó la barcaza agujereada el abogado Araníbar, dejando en la absoluta soledad al sospechoso Dr. Cuéllar– cuestionemos sus inexistentes proyectos, midamos sus resultados no con datos del ayer o de anteayer, sino con la cadena consuetudinaria de fracasos. En otras palabras, compañeros de la barra, sobre todo Reynaldo y Raúl, no cedan con Pacheco, sus visitas a su oficina: huele mal, suena a vergüenza absoluta. Si realmente aman al Club jodamos a estos 40 caudillos, inventemos las formas para cauterizar su nocivo efecto político que está subsumiendo al Tigre en un eclipse de brumas oscuras. Reynaldo y Raúl ceder a las pretensiones del Caudillo Pacheco es peor que saltar a la vereda de enfrente (“cruzar ríos de sangre” decía el cínico jefe del fallecido MIR) y vociferar a favor de los celestes.
En esta misma línea sugiero leer el texto de Jorge Gonzales: Los fuera de la Ley. Su dirección se encuentra en mis links (Seguir la huella).



lunes, 14 de mayo de 2007

Rumbo a los 100 años (4)

La derrota en el Tigre debe abrir con urgencia alguna senda, alguna sangría (aunque sea remota o parcial) de lucidez, que trace algún tipo de respuesta coherente del estrepitoso fracaso del pésimamente llamado DREAM TEAM atigrado. Que esta crisis despierte la responsabilidad de todos: de hinchas, dirigentes, jugadores, cuerpo técnico, periodistas. Ya es hora de que alguien, no importa quién, empiece o empecemos a construir una explicación, aunque sea precaria, de este bochorno, de esta VERGÜENZA, a esta altura ya imposible de sostener.

La historia del Tigre es la historia de una compleja y difícil pasión; historia que sólo se hace legible por nuestra incomparable e inimitable Garra (palabra inexistente en este equipo actual que carece de actitud, de carisma, de GARRA, de sincronía, de identidad, de espesor, de porte). Sabemos que Pacheco y Cía. son cabezas totalmente incapaces de ordenar, de darle cohesión a las piezas de este doloroso desmoronamiento. Ellos no armarán este puzzle invadido de derrotas. Tampoco tienen la respuesta a esta debacle que se la siente hasta los huesos amarillo y negros. La gran pregunta que nace de este desastre atigrado es: ¿Quién tiene la garra necesaria para reconstruir estos escombros de equipo, de institución? ¿Quién se atreve a bucear por debajo de esta inmensa derrota? ¿Quién posee alguna clave para afrontar el desastre futbolero que vivimos de fecha en fecha? ¿Será que Villegas lejos ya de la cancha y de las cámaras posee la respuesta y la tiene encerrada en su maletín? ¿Será Ángulo quien tiene la receta para llevar al Tigre a la cima? ¿Será que estamos sufriendo el duelo de la triste ausencia de la Garra del gran Chupita Riveros? ¿Será que este Tigre merece una miluchada general? ¿Quién tiene alguna respuesta? (Con certeza Pacheco no, quien ante la impotencia de imaginar un proyecto ha cambiado cínicamente a más de 7 técnicos en menos de dos años: Galarza, Villegas, Barrientos, Luna, Chilavert, nuevamente Villegas, Berdeja) ¿Quién podrá construir un proyecto futbolero boliviano con algo de coherencia y en perspectiva de algún horizonte? (Esta pregunta parece un llamado al Chapulín, no al Cardozo) ¿Será hora de que los hinchas nos organicemos, quiénes? ¿El actual equipo del Tigre se merece tanta pasión futbolera? ¿Acaso no es una mentira más de las tantas que hay en nuestro mediocre fútbol? Dejemos de buscar Chivos expiatorios. Desactivemos entre todos las trampas en las que nos hunde la derrota... Sin embargo, no puedo dejar de mencionar estas dos últimas preguntas: ¿Será Pacheco quién tiene por lo menos una leve intuición de los pasos que hay que dar para salir de este hondo pozo? ¿No le dimos demasiadas oportunidades donde nos demostró lo contrario? Ayyyy!!!

domingo, 13 de mayo de 2007

Rumbo a los 100 años (3)

Soy consciente que esta tarde el Tigre puede perder con el peor equipo del campeonato. Eso está claro, cualquier resultado contrario al nefasto pronóstico no aclarará el nublado panoramos del Club. No tenemos timón ni dentro, ni fuera de la cancha. Tanto el equipo como los hinchas, hemos perdido el carisma, la garra, el autoestima, de a poco nuestros colores se diluyen, se evaporan en la soleada cancha del Siles. La gestión de Pacheco tiene que acabar pronto, ya es hora de que suelte el botín del CLub, que sólo es utilizado para satisfacer sus intereses mediáticos y políticos.

Esta tarde no pisaré la cancha en señal invisible de protesta.

lunes, 7 de mayo de 2007

Rumbo a los 100 años (2)

Triste tarde en el Siles:

Fuera de la Cancha
Las señales están dadas. No se necesita ser un detective experto para palpar las evidentes huellas. A tres o a diez e incluso a cien metros se vislumbra que el Tigre atraviesa una crisis de fútbol muy seria. Son 15 puntos que volaron con piadosas alas del Siles. Espantoso. Espantoso ya que desde diciembre el señor Pacheco no deja de hacer política y demagogia. Desde diciembre que insiste y persiste en hacernos creer que tenemos el Mejor Equipo del Fútbol boliviano. Para los precarios, mediocres, cánones futboleros del presidente Pacheco este equipo debe ser una selección de “estrellas”, que respondiendo a su resplandor debería volar e iluminar cualquier noche atigrada, como la de esta tarde, por ejemplo. Sabemos que Pacheco y Cía saben de fútbol, tanto como de buena administración, de buena gestión, de cuentas claras. El Tigre es un desastre desde su cabeza. Los periodistas cómplices, hábiles en nominar chivos expiatorios dentro de la cancha y al borde la línea de cal, justo ahí donde transita el DT, protegen en sus análisis a esta elite dirigencial que apesta a leguas y manosea los intereses del club inclinando de tal manera la circunstancia que ellos quedan blindados ante cualquier interrogación. Señores: Dejen de manejar el Tigre a su gusto. Aprendan de fútbol, reabran sus bufetes de abogacía, lucren de sus mañas (el señor Arnez abogado de Dante Escobar espera que el Estado boliviano le pague sus honorarios que llegan a sumar casi un cuarto de millón de dólares).
Ahora, me hago algunas preguntas: ¿Quién tiene que evaluar este desastre? ¿Quién debe racionalizar este ciclo futbolístico que se derrumba a pedazos? ¿Quién debe imaginar las salidas de este puto callejón? ¿Quién tiene que fortalecer la crisis emocional, intelectual, creativa del equipo? ¿Los jugadores, Berdeja y su cuerpo técnico, los dirigentes, los hinchas? ¿Quién? Seguramente que las responsabilidades tienen que repartirse, pero quién hace esa repartija. El Tigre sufre de una carencia dirigencial, no hay timón que define una ruta, vislumbre un horizonte. Una dirigencia totalmente incapaz de bajar a la cancha para parar las derrotas o para construir a partir de la derrota, que finalmente es lo más importante. Pero nada. Pacheco y Cía. se lavaron las manos una vez más entregando al cuerpo técnico la total responsabilidad de este equipo carente de fútbol, de ideas, de emociones, de responsabilidad, de creatividad, de tenacidad. A Pacheco le interesa la demagogia, por eso ahora está empecinado en entregar tarjetas a ancianos y a niños como carnets de partidos políticos. La gente volverá a la Cancha si es que en frente ve a un equipo que desde sus entrañas responda a un proyecto de FÚTBOL, repito: de FÚTBOL. Estamos hartos de que se utilice al club como una plataforma de reposicionamiento político. Como estos caballeritos están lejos del poder de la Plaza Murillo no quieren dejar de manipular, de tocar el poder, y para eso está el Club. Basta señores, BASTA!!!!

Dentro de la Cancha
Decir que el Tigre jugó desastrosamente es no decir nada. Decir que expuso una insuficiente garra, diversas ráfagas de inutilidad total, espasmos futbolísticos que sólo emergen en equipos chicos es ser redundante. Manifestar que en el juego se desordenó en todas las líneas y sufrió por una ausencia total de fútbol ya resulta poco original. Finalmente, aceptar que atraviesa una crisis de ánimo es repetirse casi hasta la necedad. Los partidos pasan, los rivales desfilan, se acerca el final del campeonato y las costumbres atigradas no cambian. No quiero hilar fino sobre la desastrosa tarde. Simplemente diré que Escobar es un nudo de angustias, hace mucho tiempo que no da gusto verlo jugar, dejó de ser el creador vertiginoso de juego y se transformó en el 10 más eficaz en pases truncos. No da fluidez, ni es la herramienta del juego vistoso y virtuoso, ya no sorprende, no tiene cambio de ritmo, y repito en él manda la imprecisión. El Chapi Cardozo hizo un partidazo en Potosí, hoy además de estar durante todo el partido pésimamente ubicado no generó nada de fútbol, menos sorpresa. Galindo es sumamente intermitente, predecible, además carga con una extraña maldición ya que de sus errores nacen los goles contrarios (el primer gol de Real Potosí nace de uno de un error marca Galindo). En el tigre Jara hila a su paso un conjunto de lesiones, de desgracias: del cuello al hombro. Nunca entendí el porqué está en el Tigre. Lo confieso: NUNCA. Tanto los volantes de contención, como la defensa demostró que le faltan mañanas y tardes de trabajo. No diré más. Excepto que creo que Berdeja es un tipo capaz de remontar este desastre, sin embargo, ya debe palpar que el desastre también se encuentra en la dirigencia. Lo último que diré, a riesgo de repetirme, es que todo indica que hay problemas, evidentes problemas en el Tigre. Ya es hora que vuelva al equipo la audacia, la rebelión táctica bien entendida, ese deseo de querer ganar.

martes, 24 de abril de 2007

Rumbo a los 100 años (1)

¿Por qué no escribí este texto al final del día domingo? Diafanamente: porque este autor con manchas dispersas de hincha esperaba el predecible desenlace en la corta vida de DT de Eduardo Villegas (diciembre 2006 –abril 2007). Y es que las cosas en el fútbol son demasiado simples (como dice el genio de Riquelme), demasiado evidentes, fácilmente palpables. No vale de nada dar vueltas y vueltas, barnizar su arte con palabras, con pátinas de dudosos barnices: por más palabra que se encadene el nudo del fútbol está desatado. Hace rato, pero estamos nosotros para seguir jugando: especulando con palabras, mareando a la pelota hasta abrirle un resquicio y desde allí ver nuevamente el juego.
Estamos cerca de alcanzar los 100 años y el Tigre, como metaforizan los perioDistos, no hace pie, vulgarmente y con dolor: no Ruge. Parece que en la calle 34 de Achumani la cosa empieza a derrumbarse y en la caída ojala arrastre a todos ... Y nadie sabe qué hacer con los calientes pedacitos del derrumbe, ni dirigentes, ni cuerpo técnico (para ser más preciso Técnico a secas, porque hay en Villegas un ánimo de omnipotencia, recién ayer aceptó contratar un ayudante de campo para que le ayude a ver con más precisión la cancha y sus infinitos espacios), menos los jugadores. Y duele aceptarlo porque vergonzosamente venimos arrastrando este desastre desde el 2005 (por recordar lo mínimo), como último detalle (más allá de las risas) no clasificamos al hexagonal ( apertura –clausura 2006). Pero vamos distribuyendo los pedazos de este fiasco.

Sobre los dirigentes
En este texto no se ahondará en los duros pedazos que les tocan a los doctorcitos que “administran” sin ninguna luz, ni asidero al Tigre. Por ahora de ellos simplemente se dirá que se trata de la típica raza de impostores que abunda en la elite dirigencial futbolera boliviana. Impostores que saben perfectamente cómo destruir un club a partir de una infinidad de gestos chabacanos. Saben apretar las teclas justas para que todo estalle sin que sea percibido especialmente por los periodistas cómplices. Saben, perfectamente, cómo manejarse a partir de una torpeza asombrosa. Sobre todo, cuando se trata de hablar del club, de su pasión, de su historia. Saben como pifiar cuentas, convocar a directorios a puertas cerradas y en casas privadas, saben cómo disimular frente al descaro de proyectos que están escritos bajo la espantosa gramática de la demagogia y del cinismo. Lo único que ellos buscan es transitar de medio en medio, de micrófono en micrófono, de cámara en cámara, exhibiendo sin asco sus múltiples rostros decadentes de mediocres hombres del fútbol. La gestión de Pacheco gravita entre una pésima gestión y una fraudulenta. Sin embargo, los periodistas callan porque el Doctor les pasa entre 10 a 15 entraditas, por ahí algún bonito para recta. En un contexto futbolero-periodístico tan miserable estas entraditas funcionan como oro. Pacheco es uno de los promotores del diseño de este modo de torneo, donde se incentiva la intolerancia, donde no se respetan los tiempos lógicos de formación de un equipo, donde se despiden entre 3 o 4 DT por torneo, donde se acepta mayor mudanza de jugadores.

Sobre el técnico
Hay que hilar demasiado fino, con lupa en mano (al límite mismo del desquicio y la especulación psicoanalítica) para deducir que los jugadores del Tigre le “están hacia la cama” al técnico Villegas. El entorno de Villegas se hace muy complicado porque ya le invade una bruma de descreimiento, donde abundan los cuestionamientos, los peros, los desgastes, la atmósfera densa de la que ya no salen muchos técnicos. Villegas ostentó pocos reflejos al borde la línea de cal (en varios partidos, en contra de San José, de Bolívar…) , con el chupetín en la boca, su equipo (porque lo armó él) el domingo no expuso más que un aluvión de inútiles pelotazos. En otras palabras, el Tigre no fue más que una exposición sistemática de gruesos errores ya sea en la definición de Jara (que descubrió de diez fechas que tiene una lesión en el cuello) , en la inofensiva creación de Escobar y de Cardozo, en la inútil contención de Arévalo y de Flores, en la atorada proyección por las bandas del chiquitín Solíz, [de la intrascendencia consecuente del uruguayo Salaberry, prefiero no hablar], tampoco de esos dos bodoques que tenemos como centrales: ¿Cómo se explica que faltando cinco minutos los sorprendan de contraataque con un adversario que corre 70 metros con la pelota en medio de varios contempladores? Higa se merece un párrafo aparte.
Nos salvó la tarde.

Volviendo a Villegas desde diciembre a la fecha se fue transformando en un gerenciador que formula explicaciones de recetario. Y esto creo porque en Villegas primó su protagonismo. Sus méritos en el Tigre de a poco empiezan a esfumarse. Si se entiende que un equipo es sobre todo un estado de ánimo y que éste se puede modificar desde la conducción habrá que ver si es que Villegas logra la hazaña de soportar la bruma que se acumula, sobre todo, en los tres siguientes partidos que le toca jugar: dos en Santa Cruz, uno en Cochabamba y otro en Potosí, no es poca cosa. Por lo pronto, Félix Berdeja ya se prueba la chamarra aurinegra o, tal vez, en un gesto demagógico más, posiblemente Oscar Sánchez sea el nuevo DT del Tigre.

¡Qué brillante proyecto futbolero! Pacheco es un impostor, sin embargo, todos disimulan...