domingo, 7 de junio de 2009

Explicaciones mediocres...

Cuando irrumpe la derrota algún impulso lingüístico brota sobre todo en el fútbol y más aún en un fútbol mediocre y carente de ilusión y de norte como es el boliviano. Las explicaciones delirantes que detallan, que indagan, que explican, que deconstruyen, que persiguen y que juzgan la penosa derrota de la selección Bolivia frente a la venezolana (que para potenciar nuestra vergüenza es un seleccionado modesto de un modesto equipo llamado Deportivo Anzuategui) no hacen más que profundizar este inmenso pozo en el que no terminamos de caer año a año. A continuación, bajo un impulso anárquico más que interpretativo acopiaré aquellas “supuestas” explicaciones, las causas –para ser más prolijo– de este nuevo derrumbe futbolístico. Explicaciones mediocres que orbitan sin sentido alguno alrededor del Hernando Siles…


- Una de las explicaciones que más abunda y fluye de boca en boca es la del “poco tiempo” de preparación de nuestro limitado equipo. Venezuela se preparó durante más de un mes y la selección boliviana a penas sumó una semana de trabajo. Esta excusa fue ostentada por el Dt, por el capitán del equipo, por un dirigente, por una ex – estrella como es el diablo Etcheverry, entre otros. ¿Qué aporta esta explicación para “entender” o “comprender”, para reparar esta nueva derrota histórica? Nada. Para no ser tan absolutista habría que matizar que su aporte se esfuma rápidamente y que potencia nuestra mediocridad rutinaria. Son más de 20 años que el debate no trasciende la mediocridad de esta explicación…

- Otra de las explicaciones que se desplaza en los discursos supuestamente analíticos y rigurosos es la que apunta a la falta de profesionalidad del Dt. Sánchez. El estadium apelando a un mecanismo catártico, a algún catalizador de esta bendita bronca que designa la derrota en coro apeló al “¡Fuera Sánchez!”. La prensa, en especial ERBOL Deportes en su análisis, lo puso en la mira al Dt. Argumentando que no pudo replantear las vías y el ánimo futbolístico de un equipo que lo menos que tenía era ganas para remontar esa inmensa cuesta arriba que fue el partido frente a Venezuela. Nadie puede refutar que Sánchez carece del histrionismo necesario para representar un estilo de juego, de fútbol pero en descargo y en ataque del cruceño habrá que preguntarse: ¿qué condiciones para el trabajo se le ofrece al Dt? ¿Qué tipo de debate futbolero se instaura y cómo participa el Dt en él? ¿Qué respuestas futbolísticas aporta el Dt al debate futbolero? ¿Qué trabajo instaura Sánchez? ¿De qué proyecto habla o balbucea? ¿En qué fue determinante la presencia de Sánchez en este “proceso”? ¿Qué variables tácticas ofreció en su paso por la selección? ¿Qué entiende por largo plazo en el fútbol?

- Que la penosa tarde de Martins, el nuevito jugador de Werder Bremen, es otro lugar común para descubrir respuestas de la catástrofe. Primero, el penal errado dicen que fue el responsable de conducir a Bolivia hacia un túnel. Segundo, esa impotencia e imprecisión del 17 para tomar el balón y ofrecer una certeza a favor de Bolivia en el partido. Tercero su ingenua expulsión. El último partido jugado en competencia por Martins fue frente a Argentina el 1 de abril. ¿Con la escasa continuidad de la estrella del fútbol boliviano en el fútbol de elite es responsable de nuestra parte cargarle el peso del partido? ¿Quién podía asumir ese peso: el ausente Botero, Alex da Rosa (que de algún modo lo hizo), Menacha Cabrera, Abdón Reyes (que persiste en enredarse en su juego), el Nacho García, o Joselito Vaca? ¿Quién podía asumir el peso del partido más que Martins? Esa es una pregunta caliente en un equipo que con mucha facilidad oculta su coraje frente a las dificultades y se subsume a su fragilidad anímica…

Es en la incapacidad de hacernos preguntas sobre nuestra mediocridad sempiterna la que nos impide buscar las vías, las alternativas para, primero, tocar definitivamente el fondo del pozo y luego buscar las políticas deportivas-educativas que resuciten al cadáver conocido como fútbol boliviano. Mientras tanto el juego como el debate se enfanguen en los lugares comunes nuestro fútbol no saldrá de este péndulo maximalista que del hipnotismo inverosímil (la goleada frente a Argentina) nos traslade radical a la debacle (la derrota frente a la antigua cenicienta).
Fotos: El Deber